Foro / Pareja

Sobreviviendo a la infidelidad

Última respuesta: 30 de abril de 2006 a las 9:19
27/4/06 a las 20:18

Pocos momentos son tan dolorosos como el instante en que una persona se entera que ha sido engañada, pero... ¿qué sucede con el día después?
Nadie te culpará si elegís dejar a tu pareja cuando ésta te fue infiel.
De hecho, la mayoría de los testimonios que se escuchan al respecto señalan enfáticamente que la infidelidad es imposible de superar, incluso si el problema es tratado con un profesional durante años.
Para muchas personas, la imagen de la traición siempre perdurará en la pareja. Y ciertamente algunas relaciones, simplemente, no pueden sobrevivir a esta situación.
Sin embargo, ten en cuenta que siempre hay gente que puede aprender de sus errores, y que nada tiene por qué ser eterno.
Pero si elegiste permanecer con tu pareja, hay muchos puntos para tratar. Estos ítems pueden ser consultados, de forma individual o con tu pareja, con algunos familiares o conocidos que hayan atravesado y superado la misma situación. Recuerda que deben ser gente de suma confianza, puesto que deben aconsejarte lo que sea verdaderamente lo mejor para vos, sin guiarse por mezquindades personales. Además, es muy común que muchas personas sin buenas intenciones aprovechen este momento en el que estás más vulnerable para reprocharte cuentas pendientes personales o con respecto a tu pareja.
También es cierto que el solo hecho de permanecer con tu pareja no significa nada, ya que puede suceder que no se perdone y no se olvide. Tal vez vas a recordar siempre el daño de este momento, y probablemente tengas la traición muy presente en el futuro. Por lo tanto, lo ideal es consultar con una fuente objetiva del exterior antes de tomar una decisión.
Fundamentalmente, debes preguntarte si se justifica el esfuerzo por continuar la relación. ¿Piensas, en el fondo de tu corazón, que existe un potencial para volver a confiar? ¿Desearías realmente tomarte el duro trabajo de mejorar una relación en terapia intensiva? Es posible que estas preguntas te disuadan, pero si aún así responde que sí, confía en el éxito futuro de la pareja en un 100%.
Una nueva oportunidad
Supongamos que ya tomaste la decisión de permanecer con tu pareja. Son varios los casos en los que ambos, luego de la reconciliación, sostienen que hay que olvidarse del asunto. Puede llegar a encontrar el perdón en tu corazón, pero nunca se olvidará completamente lo ocurrido. Esto no es malo, sino que muy por el contrario, es una señal de alerta y se traducirá en una experiencia que servirá para el futuro. Estate preparado para perdonar a tu pareja, pero entiende que esto será un proceso cotidiano, que tomará varios meses o talvez años, y no se dará en una sola charla.


La comunicación y la confianza son las piedras angulares de las relaciones. ¿Cómo se puede seguir confiando en alguien que te ha traicionado de tal manera? Después de todo, si hay alguien que sabías que no te lastimaría, era justamente esa persona. Además, no hay garantía de que esto no vuelva a sucederte. Tu pareja, debe comprender absolutamente el devastador alcance de sus acciones, y cómo éstas lastimaron la relación. Sin este entendimiento, la persona no podrá llegar a comprender de forma absoluta la gravedad de la situación. Si la principal razón para el engaño fue el entusiasmo de sentir algo nuevo, es posible que no existan mayores riesgos futuros.
No puedes cambiar lo que sucedió, pero sí puedes aprender de ello. La relación no sobrevivirá sin la comunicación apropiada. Si deseas saber por qué ocurrió esto deberás, en primer lugar, hacer preguntas, pero tienes que estar siempre preparado para oír respuestas honestas, y no sólo lo que vos quieras escuchar. Algunas personas no desean saber. Eso nunca es una solución. Un buen terapeuta puede ser necesario en estos casos algo más complejos. Ten también en cuenta que esta situación puede servir para enfrentar de una vez por todas los problemas de la pareja, por más crudos que sean.
Date tiempo. Si considera incómodo realizar determinada cuestión, simplemente no la hagas. No dejes de atender a tus sentimientos a la hora de reconstruir la amistad y considerar la posibilidad de volver a tener una relación sexual. Por favor, estate muy atento respecto a las enfermedades de transmisión sexual, incluso si tu pareja insiste en que ha utilizado preservativos. Es necesario que ambos se realicen chequeos médicos antes de retornar a las relaciones sexuales.
La venganza no siempre es dulce. Antes de decir "ojo por ojo", ten en cuenta que esto sólo traerá más dolor a ambos, y no ayudará a nadie.
¿Qué sucedería si, encima de todo, recibiste detalles que consideras inaceptables respecto al amante de tu pareja? ¿Cómo podrías eliminar de tu mente las imágenes de ambos, juntos? Si piensas que este es tu caso, deberías igualmente reconsiderar detalladamente sobre en qué bases se fundamentan tus opiniones: en la mayor parte de las situaciones, las personas trazan un cuadro exageradamente despreciativo e inexacto sobre el amante, a raíz del resentimiento que siente hacia el mismo.
Respecto a poder eliminar las imágenes de tu cabeza, esto es algo más difícil, y requiere un gran trabajo mental. Cada vez que una imagen o un pensamiento negativo entren en tu mente o se arrastren en tu cabeza, sustitúyelos por uno positivo. Ten en cuenta que si tu pareja desea regresar con vos, es porque esa relación no logró satisfacerle con lo que, necesariamente, no pudo haber existido un gran disfrute: caso contrario, el final sería completamente distinto.
No existen las respuestas justas o totalmente incorrectas, y nadie puede decirle cuáles son tus mejores opciones. Sólo vos vivís en tus zapatos. Sólo tu sabes las sensaciones exactas que te genera la situación. Y sólo tu puedes evaluar qué es lo mejor para reparar la relación, o cuándo es la hora de terminarla. Mantén tu mente abierta y escucha a tu corazón.







La Infidelidad

Los hombres siguen siendo los campeones en infidelidad -dos de cada tres - pero a medida que las mujeres han adquirido un mundo propio empiezan a competir con ellos. La infidelidad implica una ruptura deshonesta, un engaño o traición del acuerdo afectivo-sexual implícito a explícito, que la pareja hace, cuando decide convivir.

Los hombres manejan de modo diferente estas relaciones porque las consideran simplemente necesarias para su vida y por eso tienen relaciones extraoficiales permanentes o esporádicas con otra mujer sin romper el vínculo estable. En cambio, las mujeres las tienen cuando hay un vacío existencial y por ello son más propensas a separarse e iniciar una convivencia con su amante.

Ellos pueden desligar el afecto del sexo y no involucrarse emocionalmente. Ellas integran comunicación -afecto -sexo y se comprometen emocionalmente.

Pero al profundizar en este tema, la cuestión no es tan sencilla como la presentan las telenovelas. El duelo por la pérdida de la idealización del vínculo revive un pasado doloroso (padres que tuvieron este problema), muertes de seres queridos o situaciones de la historia individual o de pareja que recuerdan sentimientos de abandono, cambio y renuncia.

El duelo es aún más grave para las personas que han padecido dependencia emocional con su pareja (codependencia) porque su compañero(a) lo es todo y al saber del triángulo hay una pérdida grave de la autoestima, sentimientos catastróficos de muerte y manifestaciones dramáticas del duelo con reacciones psicosomáticas e incluso intento de suicidio.

Nadie puede medir la reacción de cada persona frente a la infidelidad, eso depende de su propia historia.

Aunque la mujer tiende a ser más fiel por la enseñanza cultural y más dramática en su reacción de duelo, no son pocos los casos de hombres con reacciones graves emocionales por la infidelidad de su mujer.

Las caras de la infidelidad

- Algunos hombres y mujeres presentan más descontrol ó avidez por las emociones fuertes debido a factores genéticos y/o hereditarios que predisponen directamente a la infidelidad. Si, además, estas personas han recibido una educación tolerante y complaciente respecto a las relaciones paralelas pueden presentar trastornos graves de personalidad: Casanovas, compulsivos, adictos al sexo (igual en la mujer). Tratamiento: Terapia individual, de grupo y droga para la ansiedad. Recordemos que este tipo de infidelidad no cambia por acto de fe, es una enfermedad que necesita tratamiento.











- Las expectativas no se realizan porque la persona con quien se convive es diferente a la que se idealizó, lo que dificulta la expresión de sentimientos y obstaculiza la comunicación facilitando la aparición de terceras personas.

Tratamiento: Aceptar que esto es normal, conocerse más a sí mismos y a la pareja y seminario-taller de comunicación.

- El erotismo y la sexualidad se rutinizan, especialmente en las diferentes etapas del ciclo de pareja: Al nacer los hijos o al irse (nido vacío ); por temor a envejecer (demonio de medio día ) .

Tratamiento: Conocer cada etapa; cuestionarla y tomar decisiones que impliquen cambio. Terapia de Pareja.

Por venganza, curiosidad, matrimonios jóvenes sin experiencia, por enamoramiento de otra persona y por desamor.

¿Qué se hace frecuentemente?

Plantear la separación en forma inmediata.

Fingir no saber. No se ponen limites y la relación se vuelve filial (de hermanos o padres e hijos).

Aparece una profunda depresión o una enfermedad psicosomática por no elaborar el duelo.

Agresión física o verbal que puede volverse crónica y terminar en una misoginia (desprecio del hombre a la mujer) o misoandría (mal trato de la mujer al hombre).

Celos, que no son naturales sino culturales, con rasgos posesivos y de control, culpabilizando permanentemente a la pareja, lo que genera desconfianza profunda e interminable.

Recordemos que los celos no son un signo de amor sino una expresión de inseguridad y dependencia, cuyo ideal es la exclusividad. Cuando no existimos más que por y para otro, el menor desvío de la mirada es una negación de la identidad.

Pero este sentimiento es profundamente humano y con moderación, despierta los mecanismos de la seducción y reactiva el poder afrodisiaco del deseo.

Nadie puede tener la certeza de ser inmune a la infidelidad por eso hay que alimentar la confianza, fortalecer el compromiso, la autoestima y no dejar de
comunicarse.





LA INFIDELIDAD SEXUAL

Dr. Raúl E. Martínez M.
En sentido estricto, la infidelidad implica la ruptura unilateral de cualquier compromiso asumido consciente y voluntariamente. En esta perspectiva, cualquiera acción u omisión que afecte adversamente a algunos de los términos explícitos del contrato matrimonial o los implícitos de un convenio no legal ("pololeo", noviazgo o convivencia) podría y debiera calificarse como conducta infiel. Sin embargo, la infidelidad sexual es la única que se juzga habitualmente con suficiente importancia como para justificar una ruptura de pareja, los sentimientos de culpa o la ira, la depresión y la venganza. Sin duda, la importancia concedida a esta infidelidad guarda relación con la importancia hipertrofiada que se concede al sexo y la supuesta estrecha relación constante con otros afectos, los que además se suponen de una magnitud prefijada, que impediría amar a más de una persona, o de un tipo tan exclusivo que se cree no podría experimentarse de forma diferente por distintas personas.
Reibstein y Richards (1993) señalan los tres enfoques posibles respecto a lo que significa una infidelidad sexual/afectiva en el matrimonio: a) es síntoma de que algo anda mal en la relación de pareja y que lo faltante en éste sería lo que se busca en la relación extramarital, b) es indicadora de que el matrimonio es satisfactorio, que no sofoca a sus miembros y que por tal circunstancia una infidelidad lo reforzaría, y c) no tiene ninguna relación directa con la vida estable de pareja, así como no podría afirmarse que la dedicación al trabajo o las relaciones amistosas resten algo esencial al matrimonio.
Fisher (1996) revisa las cifras de mujeres y hombres norteamericanos infieles, buscando los posibles cambios ocurridos a lo largo del tiempo en función de los nuevos entornos sociales. En la década del 20, Hamilton descubrió que el 28% de hombres y el 24% de mujeres había incurrido en infidelidad, mientras que Kinsey y sus colaboradores a fines de la década de los 40 e inicios de los 50 informaban de algo más del tercio de hombres y el 26% de las mujeres (antes de los 40 años de edad). Aunque 20 años más tarde los porcentajes no habían cambiado notablemente, si emergían dos fenómenos nuevos: las primeras aventuras sexuales de hombres y mujeres ocurrían más tempranamente y se daban pasos hacia la visión igualitaria de unos y otras. Datos más recientes (Wolfe, 1981) señalan que el 54% de las mujeres casadas participantes en un estudio, se habían comportado infielmente, mientras que había hecho lo propio el 72% de hombres casados.
De su estudio con 100.000 mujeres, Tavris y Sadd (1980) concluyen que: a) no ha variado substancialmente el número de mujeres casadas que sostienen relaciones extraconyugales desde el estudio de Kinsey y sus colaboradores, aunque ahora las inician más temprano; b) la mayoría de las mujeres infieles manifiestan estar aburridas o sexualmente insatisfechas en su vida matrimonial,



pero una minoría no despreciable disfruta por igual de su marido y su/s amante/s; c) las mujeres de ahora tienen un número similar de amantes que las de épocas previas, pero prefieren las aventuras esporádicas por sobre las relaciones afectivas prolongadas; d) las mujeres creen que se sentirán más culpables de lo que, una vez ocurrida la infidelidad, se sienten realmente; e) la doble moral permanece pero los comportamientos de hombres y mujeres respecto a la infidelidad son cada vez más similares; f) la religiosidad continúa actuando como fuerte inhibidor de las relaciones extraconyugales, pero ésta tiende a ser menos eficaz con las mayores edades de la pareja y duración del matrimonio y el aumento de las oportunidades; g) la mayoría de las esposas norteamericanas han sido y son monógamas y quieren mantenerse de ese modo. Todos estos datos son referidos a inicios de la década de los 80.
Botwin (1994) caracteriza a quienes llama mujeres "pioneras" (que corresponden a una minoría de las actuales infieles) en cuanto a las relaciones extraconyugales, que se comportan en este ámbito de un modo más bien masculino: 1) están felizmente casadas; 2) son capaces de separar afecto amoroso y sexo; 3) acusan experimentar, como base de inicio de sus infidelidades, la sola atracción sexual sin valorar necesariamente otros aspectos del hombre como su personalidad o el tipo de relación (amistosa por ejemplo); 4) se relacionan con amantes más jóvenes que ellas; 5) pueden concretar una infidelidad sobre los 50 o 60 años; 6) se atreven a plantear sus intenciones a quienes les interesan; 7) son capaces de alternar experiencias extraconyugales fortuitas y breves con relaciones más profundas y duraderas; 8) se sienten poco o nada culpables; 9) aprecian el alto nivel de excitación general que les produce la relación infiel; 10) sienten que la libertad sexual va a la par con la libertad económica de que disfrutan; 11) reclaman el espacio concedido por el desliz, para aliviarse de sus muchas responsabilidades. Fisher (1996) manifiesta su oposición a las interpretaciones de la biología y la psicología evolucionistas favorables a la mayor tendencia de los hombres hacia la infidelidad y sin abandonar esa perspectiva teórica señala que probablemente la mujer, tanto como el hombre, está predispuesta a la infidelidad en la medida que sus ancestros también se comprometieron en episodios de intimidad sexual al margen de su monogamia porque le reportaron beneficios en la forma de mayores y más variados recursos de diferentes hombres, mejores genes de quien se manifestaba más agresivo sexualmente, mayor seguridad de tener parejas disponibles si es que uno de los hombres abandonaba el hogar o fallecía, y mayor variedad de hijos que asegurasen su sobrevivencia genética.
Por las circunstancias sociales en las que ocurren y sus múltiples y dramáticas posibles consecuencias, es probable que asuman características particulares los amantazgos (relación infiel) de mujeres u hombres casados con hombres y mujeres de igual o distinta condición civil. Obviamente, resulta más perturbador para los implicados y el entorno social, la ocurrencia del amantazgo entre casados y entre casados y solteros, siendo menores los efectos de los episodios entre solteros. Los impactos psicológicos pueden ser de variada magnitud, en función de las características de las personas implicadas y las del amantazgo (duración; ámbito de relación preferente, ya sea intelectual, afectivo o sexual; el tiempo de dedicación, etc.).




Aún cuando la mayoría de los episodios de infidelidad involucran alguna intimidad sexual, debe saberse que un número no despreciable se puede describir mejor como situaciones de infidelidad afectiva, sea porque no incluyen manifestaciones físicas eróticas y/o porque sus factores causales no son de índole estrictamente sexual. Sin embargo, al margen de esta consideración, una infidelidad puede ser un episodio altamente traumático para quien hasta ese momento ha confiado plenamente en su pareja, siendo difícil y a veces imposible la reparación psicoterapéutica. En contra de lo que pudiera suponerse, el/la infiel puede también sufrir un intenso sentimiento de culpa cuando no ha habido premeditación sino la mera conjunción casual de circunstancias favorables para la ocurrencia del hecho. De ocurrir, tal emoción muy destructiva se une a la incapacidad para convencer al otro de que el episodio de infidelidad no compromete lo esencial de su afecto y su compromiso. En realidad, ¿quién, si se ha sentido burlado, podría creer sin más en que el arrepentimiento es muy sincero y por lo tanto volver a confiar? A pesar de toda la crítica social, no son pocos los que, con una visión comprensiva y realista están llamando a reconocer la nueva "institución" del amantazgo como aquélla en que pueden tener lugar honestas, heroicas y desinteresadas entregas afectivas y/o sexuales, y que pueden incluso paradojalmente facilitar que un matrimonio sobreviva al desencanto.

Ver también

27/4/06 a las 20:45

Interesante...
Muy interesante el artículo... Lo subo.

Me gusta

28/4/06 a las 18:11

Solicito tu ayuda
salvador me gustaría mucho que me ayudaras con consejos para superar una infidelidad, quiero comentarte mi caso en privado, pero cuando intenté enviar un mensaje a tu privado no pude, ¿no tienes una dirección de e-mail donde pueda escribirte?, te lo agradecería mucho.

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¿No puedes encontrar la respuesta?

30/4/06 a las 9:19

Hola, salvador...muy bueno tu artículo...
Sabes, como víctima o burlada que he sido, no se cree nuevamente en la persona a la que se ama, y mucho menos en el arrepentimiento.
Si un matrimonio sobrevive a esto, es de Ripley.

Saludos y besos
Madurada.

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