Foro / Pareja

¡la chica de los sueños!

Última respuesta: 21 de agosto de 2008 a las 2:57
T
taufik_718062
19/8/08 a las 9:39

¡Hola a todos! espero que les guste esto que escribi... forma parte de un libro que estoy escribiendo asi que para mi es muy importante su opinión.
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Allí estaba, ante si: ¡la chica de los sueños!

Era la chica que le había robado el sueño, la chica por la que una y otra vez su mente se ahogaba en las fantasías incontrolables de adolescente. Sin que ella se enterará le había hecho el amor de las mil y una formas, en todas las posiciones, en todos los sitios prohibidos que suelen ser la meta de muchas de las parejas reales.

Y allí estaba, pero él no podía hacer nada

Nunca había podido ser efectivo y galante con las chicas; pero con esta llegaba al colmo de la estupidez, se le enrollaba la lengua, la mirada le temblaba, sudaba y se ponía pálido. ¡Tal era el efecto que causaba la muchacha!

Ella tenía unos 4 años más que él, era bella, muy natural, aunque un poco solitaria. Siempre quiso aprovechar esa situación y dirigirle una palabra, pero siempre fallaba en el intento. Era más lo que le temblaban las piernas al acercársele que lo que podía proyectarlas para ejecutar un paso efectivo. La miraba, y la admiraba: metro sesenta y cinco, blanca como la nieve, cabello rubio enroscado, ojos verde oscuro, rostro perfilado, y cuello largo que le daba el toque de interesante. Si bien no tenía las medidas perfectas pues era una joven de poco busto, lucia una cintura estrecha y unas caderas y glúteo espléndidos que superaban el promedio. Los miembros inferiores largos, y muy torneados, con un generoso grosor. A pesar del color de la piel, de los cabellos y de sus ojos que parecían anglosajones, la silueta de su cuerpo representaba una mujer latina. Esas combinaciones eran las que lo volvían completamente loco, aunque él hundido en todas esas visiones magnificas no podía decretarlo.

Después de tanto pensar, su pulso bruscamente tuvo una aceleración. La chica de los sueños se levanto de donde estaba y parecía marchar directamente hacia él _¡Dios! ¿Qué hago?_ se dijo a si mismo, como quien tiene miedo de ser descubierto en todos sus pecados, en todos sus secretos. _¡Dios mío que bella es!. Ella se acercaba cada paso más, y crecía su miedo proporcionalmente, ni siquiera ya las piernas le respondían para echar a correr. Veía el dinamismo del mundo exterior en una auténtica cámara lenta, y apreciaba como se movía cada detalle de su cuerpo con cada zarpazo al suelo. Sudaba ya a cantaros, y sus labios se tornaban un tanto cianóticos porque le era difícil tomar aire estando en esa situación. De pronto, ella tomo otro rumbo dirigiéndose a una puerta ubicada en la esquina de la misma sala en donde se encontraban _¡Fiuuuuu! Casi, casi.

***
Ella cruzó la puerta, entrando a un salón lleno de escritorios vacios. A los pocos segundos la puerta se abrió y entro él, mirándola de arriba abajo. Ella llevaba puesto el uniforme de rutina, falda cinco dedos por encima de la rodilla, medias largas que cubrían dos tercios de la tibia con zapatos colegiales negro azabache. Camisa con botones abierto a medio escote y chaleco tipo pullover ajustado a su cintura. Ese día llevaba el cabello suelto, y olía como diosa. Él con sus pantalones ajustados de gabardina, su torso un tanto encorvado, el cabello liso que le cubría una parte de la cara. Rubio, de tez robusta y de aspecto desaliñado. Media metro ochenta, a pesar de su corta edad.

Se acercó a ella con una actitud segura y un caminar bonachón. Sin mediar palabras, con la confianza de alguien que ha realizado la acción en otras ocasiones levantó la falda poniéndola a la altura del ombligo, afincó su pubis en la zona inguinal de ella y sus labios se dirigieron al lóbulo de la oreja derecha de la joven: _¿Has decidido como quieres que te coja hoy?. Y paso sinuosamente la lengua por el borde de la cara de la muchacha hasta su mentón. Ella tuvo el reflejo de abrir las piernas al máximo esplendor luciendo unas tangas blancas de encaje.

Tomó a la chica por la nuca, acercándola suavemente hacia si. Dándole un beso lento, romántico, pero a la vez fogoso. Sentía su lengua como el manjar más exquisito que jamás había probado. Nunca hubiera podido determinar que tiempo estuvo así besándola, si fueron cinco, diez o quince minutos.

Ya corría por el cuello de ella una gota de sudor, que se deslizaba sensualmente por la delicada piel; olfateaba dulcemente la región anterior del cuello, patinando amistosamente su cálida lengua en el largo cuello de la chica. Podían ya oírse los jadeos, y los gemidos parecían ronroneados felinos. Sus manos que en ningún momento habían permanecido estacionarias revoloteaban dirigiéndose a las enormes nalgas de la chica las cuales pellizcaba con actitud golosa, al pubis caliente y húmedo que se hacia prominente desafiantemente ante la diminuta tanga, y a los senos rígidos que por debajo de la ropa pedían a gritos ser acariciados por aquellas lujuriosas manos. Bruscamente él libera a la chica de los sueños del chaleco, dejándolo caer al suelo, separa desesperadamente ambas caras de la camisa, y para su sorpresa ¡no llevaba sostenes!: _ ¡Dios que vista! Estas divina mi amor Senos pequeños (unos 34-B), con areola mediana, de color rosado intenso, pezones prominentes, bien erectos _¿Quieres que te las mame?, _¡Ummmmm, si!. Sin pensar un plan para que su sedienta boca diera goce, se hospedó sobre el pezón y chupo con mediana fuerza, para luego abrir la boca sin despegarla de la superficie de la piel moviendo su lengua en órbita alrededor de aquel rugoso pezón. Se desconcentro de su práctica placentera: _ ¡Ay que rico! ¡Aaaaaaaaaaahhhh!.. De nuevo se perdió en el tiempo mientras proporcionaba a su chica de los sueños un placer descomunal; ella se conformaba con mover las caderas ondulantemente sobre el escritorio numero 33.

Ella lo detuvo, se levantó y se quito la tanga dejando expuesta aquella vulva sin un solo vello a la vista. Los labios menores sobresalían sobre los labios mayores, eran rojo lava, y el clítoris se asomaba tímidamente por entre la flor abierta que además destilaba lubricante. La chica se sentó nuevamente sobre el escritorio, abrió las piernas en frente de él que aun estaba sentado y estremecido apreciando el cuadro erótico. Acercó tímidamente su cara al sexo de la chica, el aroma que desprendía era apasionantemente irresistible. Sin más pensarlo, desfiló su ávida lengua por toda la amplitud de la vulva espectacular apreciando por medio de su gusto el sabor acido y divino del placer. Con sus labios tomó el clítoris con fuerza, y lo succionó poderosamente, tratando luego de separar la cara de la entrepierna de la chica teniendo el botón del placer en sus labios Ella desquiciaba de placer, tanto que sin esperarlo llego a un orgasmo explosivo y corto, ¡El cuerpo le pedía más!

_ ¡Quiero que me lo metas yaaaaaaaaaa!
_ ¿Qué quieres que te meta, mi amor?
_ ¡Tu pene! Empújamelo, es una orden.

Se levantó, bajo rápidamente sus pantalones dejándolos caer hasta sus tobillos, se liberó de la ropa interior y lució su miembro viril enorme, grande, grueso, con circuncisión. Mostraba un glande enorme, de color rojo violáceo, y por el cuerpo del gran pene recorrían unos vasos que le daban la actitud tensa. No estaba afeitado, y los vellos ensortijados le transitaban por todo el pubis. Ella lo tomó por el trasero, él guió magistralmente su pene hasta directo el orificio vaginal y entro resbalándose rápidamente ante la vagina mojada de secreciones. Ella sintió venirse en otro orgasmo no más de sentirlo dentro de su cuerpo: _ ¡Ay papiiiiiiiiiiiiiiiiiii!. Este fue más largo, más profundo, más exquisito. Hasta llego a perder la conciencia de donde estaban y del momento que vivían; se le extendía por el cuerpo una corriente que la tomaba desde los pies a la cabeza, iba y volvía una vez más; todo el poder, toda la energía irradiaba directamente de su vagina. ¡Pero seguía con hambre de placer!

Ante cada embestida salvaje que él hacia, ella batía su cuerpo sobre el escritorio numero 33; las patas sonaban en el piso ruidosamente, pero eso no los desconcentraba. Eran mayores los decibeles de los gemidos de ella. Él casi no podía aguantar más el bombeo, cada vez que abría los ojos veía el cuerpo espectacular, vulnerable ante él, moviéndose ante cada embestida brutal, los pechos saltaban de arriba abajo, los gritos de placer: _ ¿Te gusta como te cojo? Pero ya no podía encontrar respuesta en ella. Fue en ese momento cuando no pudo más y decidió librarse: _¡Estoy acabandoooooo!, _ ¡Siiiiii, dámelo! Contesto ella Sintió las contracciones desde su perineo, rítmicas, liberadoras, placenteras, libidinosas. Ella mientras extendió su cuerpo, como mostrando el placer que le proporcionaba el orgasmo de su pareja, sintiendo lo caliente del fluido que había expulsado convulsionadamente el cuerpo extraño que tenia dentro de si _ ¡Aaaaaahhhhhhhhh!

***
Él abrió los ojos y se encontraba nuevamente en la sala donde vio por última vez a la chica de los sueños, hace unos instantes.

¡Había sido su imaginación adolescente que lo había puesto a fantasear una vez más!

W/R

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J
jolita_5935485
19/8/08 a las 15:54

Bueno...
Al fin esta mañana logro leer un buen relato...
Me gustó mucho, felicitaciones.

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T
taufik_718062
19/8/08 a las 17:32
En respuesta a jolita_5935485

Bueno...
Al fin esta mañana logro leer un buen relato...
Me gustó mucho, felicitaciones.

¡gracias!
Espero que más personas comenten

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L
lizeth_6053754
21/8/08 a las 2:57

¿q fantacia???
la verdad es maravilloso la fantacia q puede tener la mente humana mas de un adolescente con ganas de experiementar esa dicha y rica fantacia sexual.... la manera como se entregan es fascinate y exitante ...pero solo es una amaginacion q puede ser realidad. Y con el tiempo ya despues de esa etapa de niño grande lo demas sera segun como se lo imagino...

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