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El día había resultado agotador...

6 de abril de 2008 a las 20:30 Última respuesta: 8 de abril de 2008 a las 20:20

...el Director General de la compañía había recibido la visita de un importante directivo y ello había derivado en un gran stress para todas las personas del departamento. Una vez salí a la calle sentí un efecto liberador, aunque el incesante calor y los zapatos de tacón rápidamente me hicieron volver a la realidad. Afortunadamente la parada del metro no estaba muy lejos, el aire acondicionado y los cómodos asientos que había colocado unas semanas atrás tendrían un efecto reparador en mi exhausto cuerpo

Sin embargo no podía estar más equivocada, el vagón estaba completamente lleno y el sistema de aire acondicionado no era lo suficientemente efectivo para crear un clima más agradable. Pero lo peor estaba por venir de pronto se fue la luz y nos quedamos parados entre dos estaciones. La situación no podría ser más claustrofóbica, decenas de cuerpos pegados los unos y a los otros, con un calor cada vez más sofocante y el único consuelo de la luces de algunos teléfonos móviles

De pronto sentí que tocaban mi cintura y mi trasero, no era el típico manoseo que sufres en el metro, eran unas manos delicadas que palpaban las formas de mi cuerpo no se porque razón pero no hice nada. Me mantuve inmóvil, sumisa, expectante Esas delicadas manos sabían lo que hacían, como acariciar a una mujer, sin duda porque eran de una mujer

Ella (ni siquiera me atreví a girar la cabeza para ver quien era) me subió ligeramente la falda y comenzó a acariciarme los mulos por mi primer y tímido gemido no se hizo esperar, aunque rápidamente me di cuenta que debía contenerme, estaba rodeada de gente y si era descubierta pasaría el momento más vergonzoso de mi vida. Sus finos dedos rápidamente alcanzador mi tanga de color negro, que no fue obstáculo alguno para encontrasen su destino mi cada vez más humedecido sexo Separé las piernas para que ella pudiese maniobrar con comodidad, el roce del tanga ladeado con mi abultado clítoris comenzaba a hacer estragos y los esfuerzos por no dar señal del placer que estaba recibiendo eran cada vez mayores Hábilmente cortó la tira de mi tanguita con una pequeña navaja por sus movimientos intuí que se lo había guardado en el bolso, tal vez como si fuese un trofeo

La megafonía del metro informó que en dos minutos se establecería el servicio. ¡No podía ser! Estaba disfrutando muchísimo con aquella situación tan extraña para mi y no quería que se acabase, mi cuerpo empapado en sudor fruto de la excitación me delatarían en cuanto se encendiesen las luces pero nada me importaba, sólo quería que ella me proporcionase un intenso orgasmo a un a riesgo de ser descubierta Ella me frotaba el clítoris e introducía un par de dedos por mi sexo con total maestría, era una auténtica delicia así que el gran momento no se hizo esperar me mordí la lengua y gocé en silencio de uno de los orgasmos más intensos de mi vida

Sin tiempo para reaccionar aquellos maléficos dedos abandonaron mi empapado sexo justo instantes de que volviese la luz y sin tiempo para poder identificarla, alrededor mío había varias mujeres, de diversas edades y características físicas, pero no podía saber quien me había dado tanto placer desconcertada por lo sucedido y sin ser conciente de la ausencia de mi prenda más íntima me bajé del metro tras llegar a mi parada

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6 de abril de 2008 a las 22:50

Es exitante tu relato...
Hola:


Me resulto excitante tu relato...Me encantaría tener una experiencia así. Como me hubiese gustado ver la cara de la persona que te lo hizo...Mmmmmmmm

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7 de abril de 2008 a las 21:23
En respuesta a seerat_6505817

Es exitante tu relato...
Hola:


Me resulto excitante tu relato...Me encantaría tener una experiencia así. Como me hubiese gustado ver la cara de la persona que te lo hizo...Mmmmmmmm

Sigue el relato...
-¿Quieres que te prepare un baño cariño? Debes haber tenido un día agotador en la oficina y te vendrá bien relajarte un rato

-No es necesario cielo, me daré una ducha rápida y prepararé la cena, sino se hará muy tarde. Además, me apetece prepararle un rico plato a mi marido, que es un encanto

Nuestra relación de pareja era idílica y vivíamos un momento muy dulce desde que ascendieron a Silvia a la categoría de secretaria de dirección. Es cierto que pasábamos menos tiempo juntos, pero nuestro amor crecía día a día y su carrera profesional estaba bien encaminada. Mi mujer era una morenaza de 28 años, capaz de conquistar a cualquier hombre o mujer tanto por su bonita sonrisa, como por sus femeninas curvas. Aunque ella creía tener un trasero y unos pechos demasiado grandes, a mí me encantaban, al igual que el resto de su cuerpo, incluidos esos tres o cuatro quilitos de más, que a mi me parecían tan sensuales

Silvia estaba desnudándose en nuestra habitación, gracias a que había dejado la puerta entreabierta, podía observarla en la distancia. Me fascinaba ver como se quitaba las prendas una a una e iba descubriendo su escultural cuerpo, primero una sutil blusa de color blanco, a continuación un sujetador de encaje del mismo color, después una elegante falda negra ¿Y las braguitas? Es cierto que lucía espléndida únicamente con las medias y el liguero, pero ¡Había vuelto de la oficina sin el diminuto tanga que se había puesto por la mañana! Con una mezcla de sorpresa y excitación, entré raudo y veloz a la habitación

-¡Oh! Cariño, estás aquí... no te oí entrar, solo tardaré unos minutos

Tras deslizar las medias por sus largas piernas y dejar caer de manera sensual el liguero, se refugió tras la mampara de la ducha. El agua helada caía desde su cabeza a sus pies, abriendo camino por su cuerpo sudoroso mientras sus manos acariciaban con fuerza su cabello y se realzaban sus firmes pechos perfectamente terminados por grandes aureolas y unos pezones que se endurecían por momentos

Ciertamente ella sabía sacar partido a su erotismo. Yo la observaba detenidamente, con una mezcla de deseo y miedo a lo desconocido permanecía inmóvil, con las pulgares en los bolsillos a la espera de una explicación Yo también comenzaba a sufrir los efectos de aquella calurosa tarde, por lo que me quité el polo y me quedé únicamente con los jeans

Tras la empañada mampara se dibujaba su espectacular figura, siempre le había gustado la sensación de sentirse observada, la hacía sentir poderosamente atractiva. Ella sabía que yo no apartaría ni un solo instante mi mirada de ella sin dejar de frotar sus pechos comenzó a acariciar su vientre y bajó su mano hasta encontrar la calidad humedad de sexo, cosa que la hizo suspirar profundamente al instante Corrió la mampara y separó sus piernas, mostrándome su parte más íntima completamente depilada en todo su esplendor... Mis sensaciones me desconcertaban, por una parte estaba molesto porque mi mujer había vuelto a casa sin ropa interior y por otra deseaba hacerle el amor como nunca...

-¿Qué ocurre cariño? -Dijo Silvia con voz melosa, mientras insinuaba sus curvas

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8 de abril de 2008 a las 20:20
En respuesta a seerat_6505817

Es exitante tu relato...
Hola:


Me resulto excitante tu relato...Me encantaría tener una experiencia así. Como me hubiese gustado ver la cara de la persona que te lo hizo...Mmmmmmmm

Y así acaba...
-¿Dónde están tus bragas? Esta mañana he visto como te ponías el tanga de aquel conjunto de color negro que te regalé en nuestro último aniversario...

-Resulta que se me rompió el elástico y no tuve tiempo de ir a comprar otras al mediodía. Al principio lo he pasado fatal, sobretodo porque tenía un par de reuniones, pero luego me he encontrado muy a gusto no te puedes imaginar lo húmeda que he estado todo el día imaginando lo mucho que te ibas a excitar ya ves que nada más meterme en la ducha he comenzado a masturbarme... ¿Por qué te crees que he dejado la puerta entreabierta mientras me desvestía? Solamente quería ponerte a tono...

Muy sutilmente y antes de que pudiese mediar palabra... Se acercó a mí e inocentemente dejó caer al suelo la toalla que llevaba en sus manos, inclinándose de forma que su trasero desnudo rozó mi miembro viril, el cual estaba a punto de estallar bajo el slipNo me pude resistir por más tiempo y caí en la tentación. Besé sus labios apasionadamente, recorriendo con la lengua cada milímetro de su boca su cuello sus pechos

-¡Esto es lo que me vuelve loca de ti! Ver que aún eres capaz de ponerte tan cachondo con solo mirarme nene, por lo dura que se ha puesto veo que ya no estás tan molesto me encanta sentir que está así por mí -Me susurró al oído con voz de niña traviesa, mientras desabrochaba y dejaba caer al suelo mi pantalón

Aunque intentaba dejarme llevar por la efervescente sexualidad de aquella diosa del erotismo que era mi esposa, mi mente opinaba lo contrario y no dejaba de preguntarme qué era lo que la había excitado tanto y que había pasado aquel día suponiendo que hubiese pasado algo

Aunque intentaba dejarme llevar por la efervescente sexualidad de aquella diosa del erotismo que era mi esposa, mi mente opinaba lo contrario y no dejaba de preguntarme qué era lo que la había excitado tanto y que había pasado aquel día suponiendo que hubiese pasado algo

Verdaderamente estaba disfrutando de aquel momento, yo era plenamente consciente de mis refinadas artes amatorias, sabía como hacer doblegar de placer a un hombre y mucho más a Álex, mi marido. Sin dejar de mirarle a los ojos comencé a acariciarle por encima del slip y a lamerle por encima de la ceñida tela, le hice sufrir durante unos instantes jugueteando con su sexo, pero él se reveló y tras bajarse el slip hasta los muslos lo introdujo en mi boca, algo que agradecí profundamente ¡Era delicioso! Firme aunque ligeramente curvado, largo y sobretodo muy grueso, rodeado de un vello púbico bien cuidado mmmmmmmm ¡Cómo estaba disfrutando¡ Alternaba lametones rápidos e intensos con otros delicados lleno de sensualidad, volví a mirarle a los ojos antes de que desapareciese completamente en mi boca

Mi excitación era tal que podría correrme tan solo con presionar mi clítoris con un dedo... deseaba que Álex me hiciese el amor... de repente me tomó de los hombros e hizo que me incorporara, me besó salvajemente, el hombre tierno que era se había convertido en un tipo violento... Sin dejar de morder mis labios me guió hacia el dormitorio... se colocó a mi espalda, sus dedos buscaban mi calor y los introdujo en mi vagina... Una vez a pie de cama me lanzó de un empujón sobre ella y se arrodilló, yo permanecí inmóvil, boca abajo... Abrió mis piernas y sentí su lengua recorrer mi espalda, sujetando con fuerza mis glúteos, lamió mi sexo con maestría... me retorcía de placer... y entonces... me penetró con rabia... de mi boca solo un gemido... ¡Siiiiiiii!

Mi marido siempre había sido un hombre cariñoso y atento en la cama que se preocupaba por mi placer, era un buen amante que sin lugar a dudas muchas mujeres querrían en su cama, pero a veces le faltaba un punto de picardía para someterme a sus deseos sexuales más oscuros, algo que aunque no solamos reconocer, nos encanta a todas las mujeres

Sin embargo, aquella tarde estaba desatando toda su furia sexual, me estaba penetrando con una fuerza inusitada y proporcionándome un intenso placer

-¡Ooooooohhhhhhhh! Cielo, qué bien sigue así ¡No pares!

Los remordimientos por lo que había sucedido durante el día habían desaparecido, tenía a mi hombre haciéndome el amor como nunca y la sensación era maravillosa Su pene se había hecho dueño y señor de mi sexo, el cual no oponía resistencia alguna a semejante invasión todo lo contrario, se amoldaba a las formas de la esplendorosa verga de Álex inevitablemente el momento del clímax se acercaba debía ser mi día se suerte, había tenido un primer orgasmo inolvidable gracias al descaro y la pericia de una desconocida y mi hombre me iba a proporcionar uno de los más intensos de mi vida

-Cariño, ya llego córrete dentro por favor -Suplicaba entre gemidos deseosa de recibir su semen en el interior de mi cuerpo

De repente y sin poder contenerme sentí un espasmo¡Aaaaaaaahhhhhhhh! mi marido interpretó a la perfección lo que esperaba de él y se dejo ir exhausto y pletórico descargó su deseo dentro mí abundantes chorros saliendo a propulsión llenaron mi vagina de placer y amor rendida y con las piernas temblorosas me dejé caer al suelo mientras suspiraba profundamente y mandaba un beso a Álex, quien erguido me miraba con una mezcla de masculinidad y dulzura desde las alturas satisfecho por tenerme rendida a sus pies

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