Foro / Pareja

Atadas en la cama.....q os gustaria q os hicieran?

Última respuesta: 9 de agosto de 2004 a las 23:39
F
fara_9004204
6/8/04 a las 1:12

si estuvierais en una cama atados x pies y manos,con tan solo la ropa interior,q os gustaria q os hiciera vuestro xico/a?caricias?tocamientos?besitos?sexo oral?etc....contad,q os gustaria?

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A
an0N_632651799z
6/8/04 a las 17:14

A ver...
...

"Me tumbó sobre la manta que había colocado en el suelo, colocando un cojín para que apoyase la cabeza. La música sonaba de fondo, algo instrumental, acompañado por el aroma de unas velas que encendió, lo que daba a la habitación un ambiente realmente sensual y delicioso. Era perfecto.

Una vez tumbada, levantó mis brazos hasta ponerlos por detrás de mi cabeza y me propuso taparme los ojos y atarme las muñecas. Le dije que lo de taparme los ojos me parecía bien, pero que lo de atarme ya me daba un poco de miedo. Me prometió que nada que yo no quisiese iba a suceder. Así que le dejé hacer. Sabía que no me haría nada malo. Estaba segura de ello. Así que me tapó los ojos con un pañuelo y me ató las muñecas con otro. Notó que estaba algo temerosa, por lo que me dijo:

Cariño, relájate y disfruta. Déjate llevar...

Una vez dicho esto, comenzó el momento más agradable que he pasado en mi vida. Con diferencia. Yo todavía llevaba el tanga, las medias y las botas, pero de momento creo que no pretendía quitarme nada.

Comenzó a acariciarme toda. Cuando digo toda, quiero decir toda: Con sus dedos y con su lengua. Llenándome de besos. Empezando por las yemas de mis dedos, y terminando por la parte superior de mis piernas, la que quedaba libre de mis medias, pasando por mis pechos, cuello, ombligo. Incluso se entretuvo un rato en mi cara, rozando mi nariz, frente, párpados, barbilla, siguiendo con sus dedos el contorno de mi boca, dibujando mi cara, cada rasgo. Haciendo esto también en el resto de mi cuerpo.

Debió de coger algo como una pluma, pues sentí unas cosquillas al acariciarme por el costado. Le pregunté, pues me daba la risa. Y me respondió:

Shhhhh... algo de eso es, sí, tranquila...

Como acto reflejo ante las cosquillas, intenté llevar mis atadas manos hacia esa zona, pero no pude. Por lo visto las había atado a una silla o a la mesa.

Creo que eres muy malo... No quieres que me escape, ¿eh?

No me contestó. Su única respuesta fue seguir con lo que estaba haciendo. Poniéndome cada vez más cachonda, era irremediable. Entonces me quitó las botas, con la misma delicadeza.

Bajaba la cremallera poco a poco, e incluso el mismo sonido de la cremallera al bajar me excitaba. Le oía susurrar la música que sonaba. Cada cosa que hacía, por insignificante que pudiese parecer, aumentaba mi estado de plena excitación.

Y, sin quitarme las medias, empezó un masaje en los pies. He leído que en los pies hay puntos que se pueden llamar eróticos y que, si se saben trabajar, pueden mejorar la calidad y cantidad de los orgasmos. Él sabía de eso, se notaba. Y era realmente placentero lo que me estaba haciendo. Subió por mis piernas, acariciando, incluso arañando, haciéndome sentir un leve dolor, pero ese dolor era mitigado por el inmenso placer que me estaba proporcionando.

Siguió subiendo hasta que llegó a mi empapado sexo. Todavía más que antes, claro. Sentí cómo acercó su cara, pues noté su respiración. Abrió mis piernas y jugueteó un rato con mi tanga aún puesto. Me estaba matando de gusto. Otra vez, con cada roce me hacía temblar, hasta sé que se me ponía la piel de gallina y no era precisamente por el frío que digamos. No.

Entonces, lo que tanto estaba yo deseando, llegó. Me quitó el tanga. ¡Siiiiii! Le dije entre jadeos... Lo estaba deseando... mmm... .

Y entonces me hizo el mejor sexo oral que haya tenido nunca.

Comenzó acariciando mi sexo con sus dedos, recorriéndolo todo, desde el ano hasta el Monte de Venus. Todo. Entonces, sentí sus labios en los míos. Y su lengua separándolos, lentamente, su caliente lengua que se unía al calor que yo desprendía. Aquello parecía que iba a arder. Me hablaba. Me decía:

Qué c0ño más sabroso tienes, cariño. Me encanta tu sabor, tu olor... mmm

Y yo no paraba de gemir. Es algo que no puedo evitar. Incluso puedo llegar a ser un poco escandalosa, he de reconocerlo. Pero cuando estoy en un momento así no puedo disimular lo que siento.

Su lengua se acercó a mi clítoris, jugueteando con él, dándole golpecitos, suaves... haciendo que se endureciese por momentos, que se hinchase y se enrojeciese, lo mismo que ocurría con mis labios. Aunque esa vez no lo podía ver, lo sabía por otras veces y también porque él me iba diciendo.

Me encanta ver cómo se endurece tu clítoris y cómo tus labios depilados se van hinchando. Me gusta ver tu coñit0 depilado...

Yo sentía cómo me mojaba cada vez más, incluso temí que fuese algo exagerado. Pero es que era así, era así como me hacía sentir él. Total y absolutamente excitada. Total y absolutamente abierta. Total y absolutamente desinhibida.

Siguió lamiendo, succionando mi clítoris con sus labios, mis labios también. Separando mis labios con su lengua, recorriendo cada pliegue, cada rincón. Yo alzaba mis caderas, para estar más cerca de él, pero más cerca ya no podía estar. Lo tenía dentro de mí. Su lengua penetrando, entrando y saliendo, cada vez más deprisa, de modo que arrancó el segundo orgasmo, éste muy intenso y largo, y arrancando también de mi boca un gemido más fuerte, que se entrecortaba con los espasmos provocados por el orgasmo. Mis piernas temblaban sin parar. Y él no paró. Seguía chupando, ahora más lentamente, apenas rozando, pero sin dejar de estimularme al fin y al cabo. Se ayudaba de sus dedos, penetrándome con dos o tres, mientras su lengua se entretenía en el clítoris. Incluso introdujo un dedo en mi ano, cosa que no me desagradó para nada. Más bien todo lo contrario.

Así estuvo un rato, durante el cual perdí la cuenta de los orgasmos que llegué a tener. También perdí la noción del tiempo. No veía, por lo que no podía ni siquiera saber si aún era de día o si, por el contrario, ya había anochecido. Pero supuse que habría pasado bastante tiempo. Apenas había tenido un orgasmo, volvía a atacar de tal modo que no dejaba un segundo de tenerme a sus expensas, con lo cual ya no sabía si lo que hacía era provocarme otro orgasmo o si era el mismo, que lo alargaba a su antojo.

Pero no me importaba. Lo que me importaba era el gran placer y goce que me estaba haciendo sentir. Al principio pensé que el hecho de no ver podría ser negativo. Pero nada más lejos de la verdad. Todo lo contrario. Hizo que los demás sentidos se desarrollasen en extremo, haciéndome disfrutar de cada sonido, de cada olor...

Como decía, estuvo así un buen rato tras el cual, sentí que salió de la habitación. Lo cual me vino bien para relajarme un poco. Tanta excitación iba a terminar conmigo y no sabía por qué, pero tenía la sensación de que la tarde aún no había terminado"




Es un ejemplo, jeje... Es una parte d un relato q m gusta mucho.


Besossss

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A
an0N_632651799z
7/8/04 a las 17:22

Madre mia...
..a mi es q las cosquillas m ponen mala, pero mala d nerviosa, ufff...

Si m hacen cosquillas en alguna parte sensible q tengo, m muero... no es q m disguste, la verdad, pero m retuerzo, no puedo parar d reirme, es q casi lloro y todo d la risa.

No sé... al final termino hecha polvo d tanto reirme y retorcerme intentando "huir", jaja

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dolphi
dolphi
8/8/04 a las 4:11

Me encantaria....
para empezar que aparte de estar atada me tapara los ojos....yyyyyyyyy

que me empezaran a mordisquear por todos lados..en especial por los costados del busto..es delicioso....

que me hiciera un riquisimoo y larguisimoooooooooo sexo oralllllllllllllll

que me enbardunara de lo que quisiera yluego me lo quitara lamiendome el cuerpo........uyyyyy

que me pasara por todo mi cuerpo su miembro paradito y calientito...ummmm

que me volteara igual atada y me mordisqueara y besara mi trasero y todooooooooo lo que quiera...total yo no podria hacer nada para evitarlo..que ricooooooo..

que me besara y con su aliento recorriera todo mi cuello y espalda hasta llegar a mi trasero....wuaaauuu..

que pase su miembro entre mis piernas , entrando un poquito y saliendose,...haciendome sufrir un poquito....

y al final que me penetre salvajamente y como el quiera...total...soy la esclava en ese momento....

saludos



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A
an0N_936382599z
8/8/04 a las 23:12

Jur!!
Me encanta que me agarren y me dejen sin poder moverme durante un tiempito...pero las delicadezas no es lo que más me va, una vez que me atan me gusta sentirme deseada, que me acaricie, pero que de vez en caundo esas caricias sean fuertes, sabes? apretando un poco, mucho beso...eso de besarme todo el cuerpo despacito no me gusta, me pone nerviosa, me desespera y no me pone nada al menos que haya mordisquitos leves o de esos que parece que te va a hacer daño y al final nada, como si quisieran comerte,que me agarren del pelo, no con excesiva fuerza, que haga como si me fuera a besar, que me tiente, que bese mis pechos mientras toca mi sexo y se deslice para abajo y sexo oral, que me lleve al extremo y pare y continúe tocando el resto de mi cuerpo, mis ingles con fuerza y coloque su puntita en la entrada que me haga creer que si y es que no...que me vuelva a tocar, que vuelva al sexo oral que suba a besarme con fuerza y me penetre y en ese momento me suelte, a partir de ahí yo ya estaría totalmente loquita!!

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¿No puedes encontrar la respuesta?

A
alejandra1967
9/8/04 a las 20:46
En respuesta a an0N_632651799z

A ver...
...

"Me tumbó sobre la manta que había colocado en el suelo, colocando un cojín para que apoyase la cabeza. La música sonaba de fondo, algo instrumental, acompañado por el aroma de unas velas que encendió, lo que daba a la habitación un ambiente realmente sensual y delicioso. Era perfecto.

Una vez tumbada, levantó mis brazos hasta ponerlos por detrás de mi cabeza y me propuso taparme los ojos y atarme las muñecas. Le dije que lo de taparme los ojos me parecía bien, pero que lo de atarme ya me daba un poco de miedo. Me prometió que nada que yo no quisiese iba a suceder. Así que le dejé hacer. Sabía que no me haría nada malo. Estaba segura de ello. Así que me tapó los ojos con un pañuelo y me ató las muñecas con otro. Notó que estaba algo temerosa, por lo que me dijo:

Cariño, relájate y disfruta. Déjate llevar...

Una vez dicho esto, comenzó el momento más agradable que he pasado en mi vida. Con diferencia. Yo todavía llevaba el tanga, las medias y las botas, pero de momento creo que no pretendía quitarme nada.

Comenzó a acariciarme toda. Cuando digo toda, quiero decir toda: Con sus dedos y con su lengua. Llenándome de besos. Empezando por las yemas de mis dedos, y terminando por la parte superior de mis piernas, la que quedaba libre de mis medias, pasando por mis pechos, cuello, ombligo. Incluso se entretuvo un rato en mi cara, rozando mi nariz, frente, párpados, barbilla, siguiendo con sus dedos el contorno de mi boca, dibujando mi cara, cada rasgo. Haciendo esto también en el resto de mi cuerpo.

Debió de coger algo como una pluma, pues sentí unas cosquillas al acariciarme por el costado. Le pregunté, pues me daba la risa. Y me respondió:

Shhhhh... algo de eso es, sí, tranquila...

Como acto reflejo ante las cosquillas, intenté llevar mis atadas manos hacia esa zona, pero no pude. Por lo visto las había atado a una silla o a la mesa.

Creo que eres muy malo... No quieres que me escape, ¿eh?

No me contestó. Su única respuesta fue seguir con lo que estaba haciendo. Poniéndome cada vez más cachonda, era irremediable. Entonces me quitó las botas, con la misma delicadeza.

Bajaba la cremallera poco a poco, e incluso el mismo sonido de la cremallera al bajar me excitaba. Le oía susurrar la música que sonaba. Cada cosa que hacía, por insignificante que pudiese parecer, aumentaba mi estado de plena excitación.

Y, sin quitarme las medias, empezó un masaje en los pies. He leído que en los pies hay puntos que se pueden llamar eróticos y que, si se saben trabajar, pueden mejorar la calidad y cantidad de los orgasmos. Él sabía de eso, se notaba. Y era realmente placentero lo que me estaba haciendo. Subió por mis piernas, acariciando, incluso arañando, haciéndome sentir un leve dolor, pero ese dolor era mitigado por el inmenso placer que me estaba proporcionando.

Siguió subiendo hasta que llegó a mi empapado sexo. Todavía más que antes, claro. Sentí cómo acercó su cara, pues noté su respiración. Abrió mis piernas y jugueteó un rato con mi tanga aún puesto. Me estaba matando de gusto. Otra vez, con cada roce me hacía temblar, hasta sé que se me ponía la piel de gallina y no era precisamente por el frío que digamos. No.

Entonces, lo que tanto estaba yo deseando, llegó. Me quitó el tanga. ¡Siiiiii! Le dije entre jadeos... Lo estaba deseando... mmm... .

Y entonces me hizo el mejor sexo oral que haya tenido nunca.

Comenzó acariciando mi sexo con sus dedos, recorriéndolo todo, desde el ano hasta el Monte de Venus. Todo. Entonces, sentí sus labios en los míos. Y su lengua separándolos, lentamente, su caliente lengua que se unía al calor que yo desprendía. Aquello parecía que iba a arder. Me hablaba. Me decía:

Qué c0ño más sabroso tienes, cariño. Me encanta tu sabor, tu olor... mmm

Y yo no paraba de gemir. Es algo que no puedo evitar. Incluso puedo llegar a ser un poco escandalosa, he de reconocerlo. Pero cuando estoy en un momento así no puedo disimular lo que siento.

Su lengua se acercó a mi clítoris, jugueteando con él, dándole golpecitos, suaves... haciendo que se endureciese por momentos, que se hinchase y se enrojeciese, lo mismo que ocurría con mis labios. Aunque esa vez no lo podía ver, lo sabía por otras veces y también porque él me iba diciendo.

Me encanta ver cómo se endurece tu clítoris y cómo tus labios depilados se van hinchando. Me gusta ver tu coñit0 depilado...

Yo sentía cómo me mojaba cada vez más, incluso temí que fuese algo exagerado. Pero es que era así, era así como me hacía sentir él. Total y absolutamente excitada. Total y absolutamente abierta. Total y absolutamente desinhibida.

Siguió lamiendo, succionando mi clítoris con sus labios, mis labios también. Separando mis labios con su lengua, recorriendo cada pliegue, cada rincón. Yo alzaba mis caderas, para estar más cerca de él, pero más cerca ya no podía estar. Lo tenía dentro de mí. Su lengua penetrando, entrando y saliendo, cada vez más deprisa, de modo que arrancó el segundo orgasmo, éste muy intenso y largo, y arrancando también de mi boca un gemido más fuerte, que se entrecortaba con los espasmos provocados por el orgasmo. Mis piernas temblaban sin parar. Y él no paró. Seguía chupando, ahora más lentamente, apenas rozando, pero sin dejar de estimularme al fin y al cabo. Se ayudaba de sus dedos, penetrándome con dos o tres, mientras su lengua se entretenía en el clítoris. Incluso introdujo un dedo en mi ano, cosa que no me desagradó para nada. Más bien todo lo contrario.

Así estuvo un rato, durante el cual perdí la cuenta de los orgasmos que llegué a tener. También perdí la noción del tiempo. No veía, por lo que no podía ni siquiera saber si aún era de día o si, por el contrario, ya había anochecido. Pero supuse que habría pasado bastante tiempo. Apenas había tenido un orgasmo, volvía a atacar de tal modo que no dejaba un segundo de tenerme a sus expensas, con lo cual ya no sabía si lo que hacía era provocarme otro orgasmo o si era el mismo, que lo alargaba a su antojo.

Pero no me importaba. Lo que me importaba era el gran placer y goce que me estaba haciendo sentir. Al principio pensé que el hecho de no ver podría ser negativo. Pero nada más lejos de la verdad. Todo lo contrario. Hizo que los demás sentidos se desarrollasen en extremo, haciéndome disfrutar de cada sonido, de cada olor...

Como decía, estuvo así un buen rato tras el cual, sentí que salió de la habitación. Lo cual me vino bien para relajarme un poco. Tanta excitación iba a terminar conmigo y no sabía por qué, pero tenía la sensación de que la tarde aún no había terminado"




Es un ejemplo, jeje... Es una parte d un relato q m gusta mucho.


Besossss

Mejor nos lo resumes.
.

Me gusta

A
an0N_632651799z
9/8/04 a las 21:25
En respuesta a alejandra1967

Mejor nos lo resumes.
.

Mmm...
Si no t apetece, no lo leas y punto ... es fácil...

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A
alejandra1967
9/8/04 a las 23:39

No os han pedido que fantaseis!!!
que menuda imaginacion eso , de poca sirve la inaginacion si no se pone en practica y dejaros de tonterias.bueno para poneros calforras si que sirve.

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