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Ella elevan sus posiciones sociales, economicas y profesionales a cambio de "servicios sexuales"

Última respuesta: 27 de abril de 2003 a las 12:44
A
an0N_707477999z
25/4/03 a las 2:12

El tema tan concurrido de la secretaria con su jefe puede tener esa explicación según el profesor Diamond.
Además afirma que: * .....Piensan muchos sociobiólogos que la señal más visible que un macho de nuestra especie pueda trasmitir a la hembra escogida es algo como-"Tengo 25 años, una cuenta bancaria de ocho cifras y soy el Presidente de la compañia XX"-o algo similar, traducido a los idiomas y circunstancias geográficas de los sujetos (y cf. la reseña de Buss, D.M. 1994. The evolution of desire, Rev. Biol. Trop. 44-45: 705-706.1997). De hecho, la escogencia de un macho por sus atributos sexuales secundarios correlaciona, la mayor parte de las veces, con inmadurez emocional de la hembra y, en no pocos casos, con estados síquicos perturbados (Kasl, 1984. Women, sex, and addiction, Ticknor; Wallerstein & Blakeslee, 1995. The good marriage, Houghton), aunque es también estadísticamente demostrable que las hembras humanas son proclives a elevar sus posiciones sociales, económicas y profesionales a cambio de "servicios sexuales"*

Jared Diamond, profesor de fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en Los Angeles, es un reputado ecólogo que ha dedicado mucho tiempo al estudio de las aves en Nueva Guinea. Perspicaz y sagaz observador de todas las cosas, no ha escapado de su inquietud intelectual aspecto de la sexualidad humana, y apenas cinco años después de la aparición de otra magistral obra: The third chimpanzee: The evolution and future of the human animal (1992, Harper/Collins), nos brinda este interesante tomo caracterizado por su estilo claro y conciso lenguaje.

El texto se divide en siete capítulos. El primero establece que, a pesar de que al ser humano promedio le parezca curioso, poco delicado o hasta repugnante presenciar, por ejemplo, las cien cópulas diarias de un par de leones en celo, el atropellado coito de un rinoceronte, o el aparejamiento de las serpientes, y describa esas actividades como "rarezas de la naturaleza", en verdad que el animal más raro en cuanto a sexualidad se refiere es la especie humana, que tiene relaciones sexuales cuando quiere, dentro y fuera del período de fertilidad de la hembra, durante el estro y aun hasta pocos días del parto o cuando la mujer menopáusica es del todo infértil. Qué pensaría de todo esto, dice Diamond, un perro? O un bonobo y un gorila, animales que no tienen relaciones sexuales salvo en la época reproductiva establecida cuando la hembra deja de amamantar a la última de sus crías? En la Naturaleza no existe el sexo recreativo, sólo en los grupos humanos.

En segundo capítulo, cuyo título es La Batalla de los Sexos, hace un enunciado simple: los intereses sexuales de machos y hembras son asimétricos y divergentes en cuanto al fin de acto sexual. Para el primero el sexo es la forma de distribuir ampliamente sus genes, para el segundo constituye la manera de obtener protección para sí y sus crías. He allí el origen del sexo como actividad recreativa: la hembra permite al macho un acceso irrestricto a cambio de una mayor permanencia (entiéndase providencia y resguardo) con lo que será un núcleo familiar, aun cuando el hombre mantenga relaciones extranucleares más frecuentemente que la mujer. Y la estrategia evolutiva para establecer el patrón en la especie ha sido la disimulación y ocultación del exacto período fértil de la mujer, que no manifiesta mediante señales (salvo las culturales) físicas que indiquen a los machos disponibles su receptividad, como sucede por ejemplo, con los mandriles, cuyas vaginas adquieren un vistoso color rojo y púrpura visible desde largas distancias, para no mencionar conductas femeninas que incitan a los machos a la cópula. Se ha sugerido (cf. Taylor, 1966, The Prehistory of sex, Rev. Biol. Trop. ) que el uso cosmético del ocre rojo en las pudendas de los grupos prehistóricos buscaba crear la ilusión de menstruación y, por ende, del comienzo de un período fértil que mantuviera a los machos "en la cueva" por más tiempo.

Por qué los hombres no amamantan a sus crías? es el meollo del tercer capítulo. Si la lactancia masculina puede darse en condiciones patológicas, por ejemplo, cáncer de mama, por estímulo manual de los pezones, igualmente hipersensibles un muchos machos, o por reacciones a desbalances hormonales naturales o medicamentosos, qué impide al macho de una pareja humana compartir la obligación de lactar a sus hijos, tan miserablemente incapaces de subsistir sin el cuido prolongado de sus progenitores? Es cierto que de las 4300 especies de mamíferos conocidas sólo pocos machos dan de mamar a sus hijos, por ejemplo, los murciélagos frugívoros Dyak cuyos machos, testicularmente viables y seminíferos, desarrollan mamas igualmente viables y lactíferas durante época de cría. Presenta Diamond una serie interesantísima de razones, casi todas energéticas, para explicar esta situación de aparente desigualdad y lo hace concomitantemente con una ágil recionalización de la internalidad de los embriones placentarios vs. embriones externos como los huevos de las aves. Una división de funciones y de rendimientos para los progenitores, pero nada más. Y si no quedan convencidos mis lectores masculinos, cf. Libro de Job, Capítulo 21, versículo 24: " Y que eran su pechos plenos de leche". Acaso no cuenta A. von Humboldt el caso de un indígena de Cumaná, viudo desde el parto, que amamantaba a la cría?

El tema del sexo como actividad recreativa lo desarrolla Diamond en el cuarto acápite: Wrong time for love. Es, claro está, especulativo y gira sobre la desaparición de señales visuales, olfativas y conductuales que señalen el momento preciso de la ovulación humana. Claro está, que los hombres nos percatamos de cambios mensuales en la conducta de nuestras hembras permanentes e incluso, algunos podemos detectar olfativamente la aproximación de un período menstrual y su desarrollo. Me ocurre aquí la idea de si los malestares premenstruales o Síndrome Premenstrual (SPM) no será, en un buen porcentaje, un artefacto de nuestras compañeras para compensar la pérdida de manifestaciones más obvias? Visto desde el punto de vista fisiológico y de sobrevivencia, el sexo deportivo o de esparcimiento, es una actividad potencialmente costosa. Por ejemplo, ciertos anélidos con baja producción de espermatozoides tienen una vida promedio más larga que aquellos con mayores recursos seminales. El tiempo que se gasta en sexo podría emplearse en generar mayores recursos (aunque el orgasmo masculino promedio es de 4 minutos, el preámbulo erótico y el descanso post coitum pueden sumar horas). Las parejas en cópula son más susceptibles de ser presas de otros animales. Véase, e.g. las conclusiones a que llegan Norrdahl & Korpimäki sobre el riesgo del sexo en poblaciones de ratones campestres (Ecology 7(1): 226. 1998) o cualquier diario noticioso sobre el efecto de novios y cónyuges enfurecidos o muy territoriales. Cuanto más senescente el organismo masculino mayores los riesgos de accidentes cardiovasculares in copula, casos notables Napoléon III, Emperador de Francia y de Nelson Rockefeller y, vaya a Ud. a saber, si la Casa Blanca de los hipócritas y puritanos E.E.U.U. no corre igual riesgo con la posibilidad de incalculables trastornos mundiales si, a consecuencia de una apoplejía fálica, se aprovecha el Medio Oriente y nos lanza a una tercera conflagración mundial? Otra curiosidad de los humanos y relacionada con el sexo instantáneo, es la peculiar tendencia a la acción en privado. Salvo las orgías del mundo clásico, las modernas de la subcultura hippie y la menos excepcional práctica del sexo entre dos o más personas, las parejas humanas se ocultan para copular. Algunos sicólogos sugieren que en esa intimidad los protagonistas enfocan mejor sus energías espirituales, afectivas, pero dicha sea la verdad, en el momento estelar del asunto, cada cual está solo con su particular perspectiva del propio placer y es ese rasgo autocéntrico exclusivamente humano. Hay que reconocer, sin embargo, que en los machos de la especie, el sexo grupal puede resultar estimulante y se conoce desde la antigüedad (Taylor, loc. cit.).

What are men good for?. Con ese título Diamond ratifica temas ya expuestos en los capítulos anteriores sobre la parcializacion y división de funciones de los sexos. Utiliza interesantes estudios sobre las sociedades de los Achés del norte paraguayo, los Hadzas de Tanzanía y algunos grupos papuas. La comparación del aporte diferencial de calorías entre un hombre cazador de pécaris y de una mujer que extrae almidones de un tronco de palmera pone de manifiesto que el cazador, contrariamente a lo supuesto, es el peor proveedor porque prorrateada la caza, negativa en 25% de las expediciones, comparada a la labor rutinaria pero estable de la mujer, el cazador es nada menos que un fanfarrón vagabundo. Claro que el caso no se aplica a la comunidad de banqueros de Wall Street, que Diamond no menciona. Pero si sólo nos interesamos en el "hombre natural", las sociedades iliteradas, deberían invertirse los papeles. Numerosos casos en el resto de los mamíferos prueban e imprueban las hipótesis de Diamond en este respecto, que será debatible por muchos años más.

El sexto acápite cuyo título se traduce como Haciendo Más con Menos, discute otro rasgo exclusivo de los humanos: la menopausia, la fertilidad masculina aún en especímenes casi centenarios, la relación de tamaño y masa entre espermatozoides y óvulos humanos y de otras especies, la tasa de espermatozoides por eyaculación, suficiente para que un individuo fertilize a varios millones de mujeres, todo para explicar la adaptación evolutiva que significa la menopausia humana ya que en los otros mamíferos sólo se presenta una disminución, a veces marcada, de fertilidad pero nunca cesan las funciones reproductivas potenciales.

El adagio de que "todo entra por los ojos" y el éxito de las técnicas publicitarias más actualizadas, es el tema del sétimo y último capítulo de este libro. La indicación de receptividad y fertilidad, de la época de apareamiento, de la mayoría de los vertebrados mediante cambios aparentes en el físico, la conducta o en ambos, que presentan machos y hembras, por ejemplo la coloración de los salmónidos, la cola de pavos reales y de paseriformes viduínidos, los traseros de varios primates, las danzas y otros rituales del cortejo de los animales, no han encontrado equivalentes en la especie humana, según Diamond. Desmond Morris podría estar en desacuerdo porque los humanos sí han desarrollado un lenguaje corporal que hace obvia la búsqueda de pareja. La vestimenta que acentúa o descubre las características sexuales secundarias, las decoraciones cosméticas, son un buen ejemplo de esto. El desarrollo y turgencia de los pechos de hembras aún infértiles es, en las mujeres, una señalización, como lo son las piernas y caderas bien torneadas. En el macho de la especie, el desarrollo del aparato músculo-esquelético, más o menos traducible en organismo saludable con capacidad de ser mejor y más resistente proveedor, no indican de forma alguna garantía de la calidad genética de los especímenes. Sugiere Diamond que el pene humano es una señal y discute su hipótesis a la luz de tres teorías: la del genetista británico Robert Fisher o "teoría de la selección inflacionaria" mediante la cual las hembras de una especie desarrollan e imprimen genéticamente la atracción a determinada estructura v.g. la larga cola de los machos de Vidua paradisiae, y con el tiempo el éxito de las aves con más larga cola los hace los mas competitivos. La segunda teoría es la propuesta por Amotz Zahavi y dice que, la selección y optimización de señales sexuales puede ser muy costosa para su possedor. Por ejemplo, un pavo real macho tiene menos capacidad de escapar al vuelo que una hembra, por el peso y tamaño desproporcionado de su cola. Esto traduce, evolutivamente, en que los machos con señales desproporcionadas son equivalentes a machos genéticamente ventajosos. La tercera teoría es ecléctica, propuesta por Kodric-Brown & Brown y enuncia que una señal bonafide significa que el macho está preparadao para asumir el costo energético implícito en la señal, por cuanto está ligada a la capacidad de sobrevivencia. Un ejemplo de esto, sería la cornamenta de los cérvidos que invierten grandes cantidades de recursos energéticos en la producción de un anuncio de su virilidad que descartan al año de haberla producido.

En esos contextos, el pene humano, uno de los más grandes entre primates (el gorila más plantado despliega uno de tres a cuatro centímetros en plena erección) alcanza una longitud promedio de 15 cm en máxima turgencia de los cuerpos cavernosos, siendo que los penes fláccidos de pequeños a medianos se distienden proporcionalmente más que aquellos más largos, y en la misma medida y por razones puramente estructurales, los moderados alcanzan mayor rigidez y ángulo. Sin embargo, las funciones esenciales de excretar la orina o inyectar semen eficazmente, son totalmente independientes del tamaño. El pene grande como señal de calidad genética es muy debatible. De hecho, las más recientes y científicamente confiables encuestas indican que de los seres humanos, los más interesados en los grandes calibres son los hombres, permanentemente fascinados con sus accesorios (Mura, D. 1987. Notes on pornography and addiction, Thriple) y no las mujeres. Piensan muchos sociobiólogos que la señal más visible que un macho de nuestra especie pueda trasmitir a la hembra escogida es algo como-"Tengo 25 años, una cuenta bancaria de ocho cifras y soy el Presidente de la compañia XX"-o algo similar, traducido a los idiomas y circunstancias geográficas de los sujetos (y cf. la reseña de Buss, D.M. 1994. The evolution of desire, Rev. Biol. Trop. 44-45: 705-706.1997). De hecho, la escogencia de un macho por sus atributos sexuales secundarios correlaciona, la mayor parte de las veces, con inmadurez emocional de la hembra y, en no pocos casos, con estados síquicos perturbados (Kasl, 1984. Women, sex, and addiction, Ticknor; Wallerstein & Blakeslee, 1995. The good marriage, Houghton), aunque es también estadísticamente demostrable que las hembras humanas son proclives a elevar sus posiciones sociales, económicas y profesionales a cambio de "servicios sexuales", otra peculiaridad humana no mencionada por Diamond (Chesler, P. 1976. Women, money and power, Morrow; Reibstein & Richards, 1993. Sexual arrangements, Scribner; Gagnon et al. 1994. The social organization of sexuality, Chicago).

A pesar de todos estos razonamientos y sin entrar en consideraciones sicológica o siquiátricas, es difícil no aceptar la generalización de Diamond. Conozco a una mujer cincuentona, de condición económica holgada, relativamente educada y en toda otra manifestación de su personalidad normal, confesa de que, en habiendo conocido a un mozalbete que podría por su edad ser su hijo, iletrado y ruderal por lo demás, fantaseó hasta la obsesión imaginándolo con un pene grande y no cejó hasta llevarlo a su cama, destrozando así su matrimonio y arriesgando, absurdamente, una serie de "valores" aceptados e inviolables dentro del contexto social de su existencia. Afortunadamente, una golondrina no hace verano... pero, entonces, Por qué, los cirujanos cosméticos han desarrollado la técnica de incrementar el tamaño del pene?, Es que el hombre de las sociedades industrializadas modernas necesita, como el nativo de Papua-Nueva Guinea un falocarpo de fibras o cucurbitáceas que acentúe las características secundarias de su virilidad?



Ver también

A
an0N_707477999z
25/4/03 a las 14:38

No es que me guste especialmente
lo que ocurre, es que, según se menciona en este mismo texto, los hombres persiguen esparcir su siembra en la mayor cantidad posible de vientres. Las mujeres por su parte buscan un hombre que las pueda proteger a ellas y a sus hijos.
Visto desde este punto de vista, lo de la secretaria me parece como la pareja más representativa. El busca simular que la insemina(digo simular porque usarán preservativo, digo yo)a una hembra joven, lozana y bella. Ella por su parte disfruta la siembra con un hombre por su jerarquía representa reconocimiento social, poder, capacidad de protección.
Es que visto con estos modelos, no es extraño que esta dupla esté esparcida por toda la tierra. En este mismo momento miles de secretarias están jugando el juego de la seducción con sus jefes y no necesariamente obligadas. Es que es recurrente enlas convwersaciones femeninas la fantasía de tirarse al jefe.
Siento que la mujer, en su forma rcional, se opone a lo que su instinto la promueve, pero como en todo al final triunfa el instinto.
Sería interesante conocer cuales son las caracteristicas del hombre ideal con el que fantasean para una noche de placer, y expliocitar si las características de poder y dominación no les resultan eroticas (el poder, la fama, el exito, el reconocimiento social, el dinero o riqueza, un fisico alto,fuerte atletico, con una personalidad segura, dominante, pero a l vez tierno, dulce, cariñoso.
Melina, aquellos que te encienden la fiebre, son todos los hombres, o algunos con estas características. Me interesa mucho tu parecer, por ser una excepción en cuanto a que expresas honestamente tu exacerbado deseo sexual.
Un beso

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A
an0N_707477999z
25/4/03 a las 16:37

Bien azulindigo, tienes buen humor
y la piel dura porque en este foro y manteniendo estos puntos de vista hay que resistir los encolerizados embates de nuestras dulces enemigas
Animo, amigo

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A
an0N_707477999z
25/4/03 a las 16:41

No te dejes amedrentar, estimado congenere.
Expone tus pensamientos tranquila y serenamente. Las personas se encolerizan cuando se terminan sus argumentos. El afan no es discutir, sino exponer lo que soente cafda uno. De allí nace la verdad

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N
ni_8556930
25/4/03 a las 18:48

Oiga......
MIRA COMPA ESTE TEMA YA LO CHOTEASTE, SI LO QUE QUIERES QUE TE DIGAS ES QUE ESCRIBES BIEN TA BUENO PUES ERES UN GABRIEL GARCIA MARQUEZ PERO YA PROPON OTRO TEMA
ANDELE ANDELE YO SE QUE USTED PUEDE
SALUDOS

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A
an0N_707477999z
25/4/03 a las 23:00

Oiga corazón de melón grande y jugoso
Es solo un decir eso de "dulces enemigas". La verdad es que lejos de lo se pueda pensar las mujeres son lo unico que hace que al vida sea más alegre y valga la pena vivirla. Me encantan las mujeres y son dulces pero no enemigas.
Ya pe's no che me enoje, besitos, besitos

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A
an0N_707477999z
26/4/03 a las 19:37

Mañana domingo se efectúan las elecciones de presidente
en Argentina.
Con esto se ha puesto de moda el que el candidato con más posibilidades es el veterano Carlos Menen que hace poco se casó con la Ex Miss Universo Cecilia Bolocco y con asistencia medica se ha conseguido un embarazo de la Miss que tien 35 años menos el anciano candidato.
Es curioso pero todos coinciden en que no es precisamente un adonis y pero siempre ha estado rodeado de hermosas amantes, en su mayoría estrellas del espectaculo.
Parece ser cierto eso de que "Macho poderoso tien sexo con hembra joven y bella", que en el fondo es lo que d alguna manera señala este articulo.
Me resulta muy curioso porque al hombre No se pararía con una anciana por más que fuera la reina de Inglaterra, y siendo así ¿Como podría tener sexo?. El hombre necesita ganas para poder hacerlo. Al parecer en la mujer no se necesitan ganas y por eso pueden darse el lujo de tirarse a viejos millonarios sin ningún esfuerzo, pues les basta fingir.
Alberoni insiste en que el poder, la fama y el reconocimeinto social erotiza a la mujer, más que un cuerpo alto fuerte y atletico.
¿Creen ustedes que Alberoni está perdido o equivicado?

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A
an0N_707477999z
26/4/03 a las 20:53

Pues ya veo que no es santa de tu devoción
Pero convengamos en algo. Si fue elegida Miss Universo debe ser por algo. Comparto contigo que es una momia recalcitrante y estuvo de acuerdo con Pinochet cuando recien obtuvo la corona. Pero olvidando su cerebro, que no suele tenerse en cuenta en esos certamenes, era de alguna manera un mujer sexualmente deseable. Por esto mismo, se reafirma eso de que alhombre poco le importa si la dueña del trasero es la presidenta de la compañía o la secretaria de recepción. Si lo ponen a elegir entre una brillante y famosa intelectual y una exquisita desconocida, siempre optará por la desconocida (para el tememerotico, me refiero. Para pareja estable es otro cuento). Las mujeres en cambio parece importarles mucho que el tipo que las corteja sea el presidente de la compañía, y puestas elegir, aunque sea para una cana al aire, siempre se inclinan por ese presidente en lugar del apuesto mozalbete que limpia los vidrios de la empresa. En ese sentido la experiencia del diario vivir le da la razón al Alberoni (que te lo he mencionado tanto que no te quedará más remedio que leerlo, jajaj). Lo que no queda claro es si es por interés materiañlista o porque en la intrincada mente femenina estos aspectos la erotizan. Esto último no lo encuentro tan descabellado si consideramos que de esta manera los genes del tipo exitoso se perpetúan y que por su condición tiene más posibilidades de alimentar y proteger a sus hijos. Lo que representa ventajas reproductivas, parece ser premiado con el placer por parte de la naturaleza y por lo tanto, aunque me cueste comprenderlo, podría ser que estas cualidades encendieran el deso de actividad sexual en la mujer. Las unicas que pueden saberlo son las propias mujeres.
Hace algún tiempo, vivía cerca de mi hogar un chico que era percibido como normal, con su noviecita normal y con su vida rutinaria. El chico era bueno para la pelota e integró el equipo que ganó el mundial futbol subveinte. De allí en adelante su vida cambió. Las mujeres no lo dejaban tranquilo, le escribían sus telefonos en el muro de su casa rogandole que saliera con ellas. Pero no hablo de dos ni tres, hablo de miles. El tipo se volvió deseable eroticamente hablando, de la noche a la mañana. Y se trataba de chicas a quienes no podría imputarseles un interés por dinero, pues eran demasiado jovenes para esto. Era otra cosa, que yo no comprendo precisamente que es. Lee el libro y me darás tu opinión. Ojo que no soy el promotor del señor Alberoni. A proposito, en bien citado este autor en la literatura científica relacionada con el proceso erotico de la mujer.

Chao corazón de melon¡¡

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A
an0N_707477999z
26/4/03 a las 22:22

Querida flavia, no tengo dudas que si eres interesante
Recién acabo de opinar en la charla De Kontxa, en que invita a ridiculizar a Azulindigo. Me molestó y aunque nunca me meto en las peleas ajenas, no pude evitar dar mi opinión. Y me di cuenta que pese a que opinas en casi todas las charlas, en esa no lo has hecho y creeme que de verdad te felicito por eso. Ahí se ve la grandeza de una persona. Creo que cuando no estás de acuerdo tu en forma muy franca das tu arguemtación y tratas de rescatar lo bueno de las opiniones y pasar por alto las cosas que te parecen pueriles.
Realmente te respeto Flavia, por ese comportamiento adulto.
Espero que leas al famoso Alberoni, para que podamos discutirlo. De verdad me interesa tu opinión.
Lo qure pasa contigo, sin duda no es representativo de la masa de mujeres, que son movidas por tropismos instintivos. Tu mayor nivel cultural y tu característica de pensar las cosas, te hace una mujer especial. Por eso te atraen personas con mayor sensibilidad.
Creo que tu erotismo no es sinonimo de bombom.

Un gran saludo, querida Flavia.

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E
elia_9496898
27/4/03 a las 12:44

Otras investigaciones
Hola:
Ya que tanto te interesa el asunto, creo que te puedo recomendar otro libro, el del etólogo Vitus B. Dröscher, "Aprendamos de los animales". No lo tengo a mano porque me lo prestaron y lo leí hace un par de años. Pero recuerdo detalles como que los leones también buscan, como los humanos, la intimidad para aparearse. Más que nada por no alterar el equilibrio y estabilidad de la manada, por si otro macho joven tiene ganas de lo mismo y surgen peleas.
Por cierto, que las leonas también tienen relaciones sexuales entre sí: ¿las relaciones lésbicas en las especies animales no es sexo recreativo? ¿Qué es entonces? También son bisexuales los delfines, algunos insectos, los babuinos, los macacos, y ya no recuerdo cuantas especies más. Todo esto lo descubrí recientemente en un documental.

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