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La nueva masculinidad, ¿estáis de acuerdo?

Última respuesta: 17 de junio de 2008 a las 12:25
A
an0N_564231699z
17/6/08 a las 11:04

Hola a todos, bsucando información para mi querido "santoskojones" he encontrado un interesante blog de un chico que, en lo que no cree es en la idea vieja de masculidad, que le parece absurda. A ver qué pensáis. un abrazo!


¡Nueva masculinidad: ¿Se viene el varón zen?
Mientras esperamos ansiosamente la institución del Día Internacional del Hombre bien bien Hombre (se supone que hay un día Internacional del Hombre, el día 19 de noviembre, pero fue instituido por el reclamo de un montón de LLORONES, Uy, uy, las mujeres tienen uno y nosotros no, uy, uy el del Hombre Bien Bien Hombre debe ser instituído como temblorosa respuesta a las amenazas físicas así que no sirve), que sería ideal coincida con el estreno de la nueva Duro de Matar (Bruce Willis es el único héroe de acción que mató a un contrincante de de un piñazo), qué mejor forma de preparar el terreno que revelar los secretos más ocultos del fascinante mundo de los varones heterosexuales.

Sé que puedo ganarme el odio del resto de los varones heterosexuales del planeta; probablemente me consideren un buchón y un traidor y los varones heterosexuales rusos intenten envenenarme con esas cosas radiactivas que usan. Sin embargo, yo crreo que esta revelación puede acrecentar la comunicación entre nosotros y el resto de los géneros mientras queden algunos. Ya sé, me van a decir que el tema de la comunicación muy de hombres bien bien hombres no es, pero tampoco dije que era un fanático.

Lo que mujeres y varones homosexuales no saben es que la agenda del varón heterosexual se reduce a una cosa: A demostrar, por todos los medios posibles, que no se es afeminado. Por eso es que los hombres preparamos asados, arreglamos autos y charlamos sobre fútbol (bueno, yo particularmente prefiero que me den un tiro en la nuca antes que hacer cualquiera de esas cosas mejor no en la nuca, que es de poco hombre, en el estómago, ponele pero yo soy un varón heterosexual muy especial). Pero más importante que hacer esas cosas (o decir que las hacemos, que es casi lo mismo), es aclarar que no hacemos otras cosas: Cosas de afeminados.

Parece sencillo y levemente cavernario, pero aquí interviene el sutil entramado infinitamente rico del pensamiento masculino, que consiste en que básicamente cualquier cosa puede ser de afeminado, mientras nosotros no la hagamos, desde bailar la rumba a comprarse una licuadora, pasando por cruzar la calle por la sensa peatonal o viajar a la India; cuando uno de nuestros congéneres dice que hace una de estas cosas o cualquier otra nos está presentando la oportunidad preciosa, eeehhh, quiero decir, importante -de declarar que eso es de afeminados.

Puede parecer absurdo que insinuar que un querido amigo es algo afeminado eleve de algún modo nuestra virilidad; verán, lo que ocurre es que los varones heterosexuales nos manejamos en todos los estamentos de la vida con el concepto de ranking. De ahí nuestras constantes discusiones acerca de quién gana, Jason o Freddy o Quién caga a trompadas a quién, Godzilla o King Kong o Quién tiene más huevos, Schwarzenegger o Bruce Willis (bien, esta última pregunta es sólo un ejemplo pero la respuesta es obvia). Es un residuo atávico de la prehistoria, cuando nuestros antepasados hacían rankings de cosas, cosas prehistóricas, como fuego contra carne cruda, piedras pulidas y piedras talladas, enterrar a los muertos o comérselos. Esas cosas.

Por lo tanto, hacer descender, mediante una sencilla dialéctica a un competidor nos ayuda a subir unos puestos en el ranking. A veces, para superarlo. Otras, para alcanzarlo. Por esto, no es conveniente que ningún varón heterosexual, en lo posible, diga que hace algo. Es casi como ofrecer el cuello al verdugo. En altos niveles de competencia, (por ejemplo, si estuvieran reunidos Bruce Willis y Federico Luppi) se puede poner en duda el asado (cómo se nota que te gusta estar cerca del fueguito, sos medio friolentito), el fútbol (el deporte es para obsesionaditos del estado físico, mmmh) y arreglar un auto (motricidad fina).

Ustedes (mujeres y varones homosexuales) no lo saben, porque cuando hay alguno de ustedes cerca, mediante señales secretas y visajes arcanos, nos damos a entender que debemos comportarnos normalmente. Bah, lo que ustedes creen normal. Las reuniones de varones heterosexuales son una pesadilla. Pasamos largas horas en silencio, mirándonos de reojo, sin atrevernos a decir nada, porque cualquier cosa, hasta decir ¿pedimos una pizza? puede servir de arma para el rival. Desatar el fusilamiento. Nada de contar que decidimos estudiar esto o que hablamos con tal persona, o que nos compramos esa cosa y menos aún que leímos tal libro o nos insertamos tal cosa en determinada parte del cuerpo. Es desolador. ¡Yo he sufrido uno que otro incidente desagradable por no atreverme a preguntar dónde estaba el baño! No me arrepiento, porque ya conozco la respuesta (yo mismo he hecho descender a mi amigo F. del puesto 12.456 al 12.471 explicando que eso de sacar fluidos para afuera parece mas propio del efebo griego de una fuente renacentista que de un hombre de verdad). Pero no es agradable.

¡Y que no te agarre otro varón heterosexual haciendo algo! No sé, poniendo un enchufe (bueno, es otra situación hipotética). O caminando por la calle. Ahí la única esperanza es golpear primero con toda la artillería a mano. Lo único positivo es que al estar todas las actividades del universo en un mismo nivel de afeminamiento, podemos entregarnos al ejercicio del amaneramiento sin mayores consecuencias, como usar pantalones de cuero o ir a ver una ópera. Es todo lo mismo. Ni siquiera necesitamos justificarlo aduciendo falta de prejuicios. El atacante puede ser un hachero del Chaco y podemos ponerlo a nuestro mismo nivel sin mayor dificultad.

El hombre masculino, el hombre de verdad, el hombre que se viene, es el que no hace nada. Pero nada. Un día, un hombre logrará estar, no sentado, que es hacer algo, ni parado peor -, simplemente estar, completamente inmóvil, sin ropa, en un lugar indeterminado, mirando al vacío, y sin hablar ni parpadear. Ese será el hombre más masculino del mundo y Bruce Willis parecerá a su lado una quinceañera de colegio de monjas; lo bueno es que yo voy por buen camino, si la mafia de los varones heterosexuales no decide asesinarme antes.
Publicado por Podeti en Agosto 9, 2007 2:11 PM | Enlace permanente | Ver todos

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A
an0N_564231699z
17/6/08 a las 12:25

De acuerdo
Estoy de acuerdo, para mí no hay que hacer nada para ser masculino, a mí me atraen los hombres que lloran con películas, que cuidan de los niños...no sé, cosas tradicionalmente femeninas.

Es una revolución para ellos el poder hacer lo que quieran sin que se les tache de afeminados, un cambio muy positivo. Pero aún no se ha conseguido del todo, es poco a poco.

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