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¡suramericanos! ¡ojo con lo que se os viene encima! ¡que se os vuelven los que se marcharon!

Última respuesta: 23 de mayo de 2008 a las 18:43
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zohra_5287457
23/5/08 a las 17:22

http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia-=193512&id_seccion=8

Venir a mendigar un trabajo aquí, eso sí que nunca lo pensé. Jorge Calapiña, oficial de construcción, habla despacio, sin alterarse. Su angustia se denota en sus ojos. De pie, con las manos en los bolsillos, este hombre de 52 años aguanta la llovizna que cae esa mañana de jueves en Madrid, la capital de España.

Son las 07:00 y desde las 06:30, Calapiña espera junto a decenas de hombres, que algún contratista detenga su vehículo frente al redondel en busca de mano de obra barata. Entonces, pasará lo de siempre: todos se arremolinarán, ansiosos de ser seleccionados para alguna pequeña obra de construcción o un trabajo de campo.

Los jóvenes irán más rápido y habrá que abrirse campo La escena no es nueva en Madrid. La novedad es que al grupo de obreros que se ve obligado a ofertar mano de obra barata, por no tener sus papeles en regla, se sumen ahora personas que ya habían estabilizado su vida en España y que en menos de un semestre se han quedado parados. En Atocha, Plaza Elíptica y Plaza Castilla hay todas las mañanas cada vez más ecuatorianos que tenían su vida hecha en España y que se han quedado sin empleo, sobre todo por la crisis de la construcción.

Se estima que la desaceleración económica en España ha expulsado del mercado laboral a 77 676 extranjeros en un año. Según el Instituto Nacional de Empleo (INEM), ya hay 240 111 extranjeros sin trabajo en la Península.

Sobrepasan los 23 000 ecuatorianos que cobran prestaciones por desempleo. Más de 10 000 compatriotas habrían perdido su trabajo en el último año, de acuerdo con estos registros.

Calapiña es uno de ellos. Tras ocho años de vida en España, con los papeles en regla y con trabajo en la construcción hasta noviembre pasado, este ecuatoriano, oriundo de Sto. Domingo, tenía una vida estable en Madrid. Tanto que adquirió, junto con su esposa, una hipoteca para pagar un piso de 210 000 euros, en las afueras. Y dos coches, de 14 000 y de 5 000 euros, para trabajar.

Como oficial de la construcción, sus ingresos superaban los 1 300 euros al mes. Ahora, en el paro desde noviembre, está a punto de perderlo todo. Los ingresos de mi esposa son de 700 euros y los míos, cobrando el paro, de 800. Con eso no alcanza, si solo la hipoteca es de 1 400. Nos hemos atrasado dos cuotas y del banco me han alertado que me embargarán si no pago la siguiente.

¿Vender el piso? No hay quién lo compre ahora y si lo devuelvo al banco, me lo compran en 70 000 euros y yo me quedo igual con una deuda.

Por eso no le ha quedado más alternativa que salir, junto a bolivianos, marroquíes, peruanos, muchos de ellos sin papeles, a Plaza Elíptica para buscar trabajo. Así reproduce una escena que tantas veces vio en Ecuador, pero de la cual nunca fue protagonista.

Según datos del Ministerio de Trabajo de España, el número de desempleados registrados en las Oficinas de los Servicios Públicos de Empleo este mes se incrementó en 37 542 personas, con relación al mes anterior. Con ello, la cifra total de desempleados se situó en 2 338 517 personas. Solo de la construcción salieron en abril 16 647 trabajadores más.

Y la tendencia no es mejorar. Dos datos que lo demuestran: en febrero, la venta de viviendas en España se redujo un 25%. Y los permisos concedidos por el Colegio de Arquitectos para obra nueva se redujeron en un 49,4%, en los dos primeros meses del 2008.

A sus 55 años, el quiteño Gustavo Mesa, ex oficial de obra, empieza a sentir ese remesón. Dispuesto a trabajar aunque sea de peón, también estaba en Plaza Elíptica ofertando su mano de obra. He pasado de ganar 1 600 euros ahora a cobrar 750 euros mensuales por el paro. Llevo siete años en España y desde hace tres tengo papeles. Pero ahora estoy peor que cuando llegué, afirma este hombre, uno de los 70 despedidos de la empresa de construcción que tenía una plantilla de 75.

Todo en seis meses, reflexiona Mesa, mientras observa tras el cristal de un café, a decenas de hombres que corren con sus mochilas hasta otro vehículo que se ha detenido. La mayoría de gente que ha salido de las obras es ecuatoriana. Hay muchos que se han ido a Francia a coger fruta. Otros salen a varios sitios de Madrid a esperar. Estoy hablando de gente con papeles en regla....

Mesa no menciona el término precarización, pero lo describe mejor que nadie. Aquí hay gente que se va por 25 euros para hacer un trabajo de varias horas que normalmente costaría hasta 60. Es por la desesperación, pero eso nos perjudica a todos. Otros trabajan una semana y no pueden cobrar ni reclamar, sobre todo cuando son indocumentados. Son bolivianos, peruanos, africanos, gente que no ha conseguido legalizarse.

También hay rumanos, que cobran menos. En las tres veces que ha salido a este sitio de Madrid, Mesa asegura haber presenciado dos redadas policiales. Vienen aquí porque saben que encontrarán indocumentados. Pero ahora existe de todo.

Fuera de la cafetería, otro ecuatoriano, de unos 30 años, aguarda con una mochila. Se niega a hablar, si no es a cambio de dinero.

Junto a él, Percy Contreras, boliviano de 49 años, empieza su segunda hora de espera en la calle. No tengo papeles. Todavía ni he cumplido el tiempo para solicitarlos, así que estoy en esta situación Vine aquí por algo mejor, pero creo que me equivoqué, dice este boliviano que en su natal Cochabamba trabajó en una Cooperativa que daba créditos a muchos de los que pretendían enrumbarse a España.

La socióloga Jéssica Retis, experta en temas de inmigración, no deja de sorprenderse al conocer estos casos. Mucha gente que vino a España hizo su proyecto de vida, considerando una economía boyante. Eso, pese a que ya se hablaba de que la burbuja inmobiliaria iba a reventar y lo lógico era que iría a la baja, explica esta peruana, quien trabaja en el Observatorio de Inmigración del Ayuntamiento de Madrid.

Según Retis, en esta desaceleración, se resienten muchos sectores de la economía, uno de ellos el empleo y sobre todo la construcción. Con ello todos los sectores afines: transporte, venta de materiales, entre otros. Los inmigrantes están entre los más vulnerables, sobre todo por el carácter temporal de sus trabajos.

Punto de vista

Rafael Pampillón. Director de Economía del Instituto de Empresa

El extranjero es el más vulnerable

En el primer trimestre de este año, el aumento del desempleo ha sido mayor que en el cuarto trimestre del 2007. Tener dos trimestres seguidos de aumento resulta algo inédito; eso es algo que no ha sucedido al menos en los últimos seis años en España.

Si bien es cierto que la población extranjera es la más afectada por el desempleo, también es verdad que el empleo extranjero, frente al nacional, ha crecido más en los últimos años. Esa aparente contradicción se explica por la fuerte entrada de foráneos a la población económicamente activa: alrededor de 400 000 extranjeros ingresan a España cada año. Muchos no consiguen trabajo, pero otros tantos sí; por eso esas cifras.

Otra explicación es que el segmento de extranjeros es más flexible en épocas de crisis. Aquello no necesariamente es bueno para estos colectivos porque significa mayor precariedad en crisis, los inmigrantes están dispuestos a hacer trabajos que un español no haría, aunque eso le signifique quedarse sin empleo temporalmente. Los nacionales normalmente se acogen al paro por un tiempo y aguantan.

Además, tienen una red familiar que los respalda, tienen más recursos para salir adelante en una situación de crisis. En cambio, los extranjeros se ven abocados a aceptar cualquier tipo de trabajo eventual.

Ver también

Z
zohra_5287457
23/5/08 a las 18:43

Destaco que esto es un artículo de un diario.....de ecuador
y lo subo

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ISDIN Si-Nails

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