Foro / Pareja

Relato erotico-- sandra

Última respuesta: 20 de abril de 2011 a las 19:36
L
lyazid_5300191
29/3/11 a las 19:02

Hola me llamo andres y tengo 20 años.(Por obvias razones no doy mi nombre real)
Veran estudio Ingenieria Civil y stoy a mitad de mi carrera, x lo q a esta estancia estudiar se ha vuelto duro y no tengo mucho tiempo para las fiestas.

Aunque me gustan las rumbas y soy sociable(en algunas ocasiones), este viernes disfrutaba llegando a casa, preparando la comida y comiendo algo sano, después de una semana comiendo aquí o allá y destrozándome el estómago.

Al principio no había entablado una amistad como tal con mis compañeros, sin embargo, poco a poco fui encontrando gente con ciertas afinidades. Un par de compañeras y compañeros que a pesar del estres q supone ingenieria aún "disfrutaban de la vida".

Poco a poco, fuimos conociéndonos un poco, (quedabamos para estudiar, salir a tomar o comer algo) y un viernes cualquiera, me llamaron al celular a eso de las 7:00 pm( Yo estaba en clases)

Era Sandra (no voy a dar nombre verdadero), una amiga muy querida y mi preparadora en varias clases. No exagero al decir que gracias a ella aprobe ciertas materias.
Me comentó que iban a ir a un bar cercano a la uni y que iban a tomar una caña; me invitó a unirme. Dudé un poco, porque soy un tipo muy cuadriculado y eso de cambiar de repente lo planificado, me deja en fuera de juego. Pero acepté la invitación.

En fin, el caso es que le dije a Sandra que iría con ellos, pero sólo una birra y me iba. Sandra es una chica de 22 años más o menos alta, una chica sencilla( Eso no le quita que se hermosa)
Cara normal, teñida de pelirrojo, pechos normales y redonditos,bien puestos, figura aún contorneada, caderas anchas y un trasero un pelín más grande que el ideal. Pero muchos de los defectos los compensaba con un buen gusto para vestir a pesar de su sencillez que resaltaba lo mejor de ella y la hacia ver muy sexy.
Allí me fui, hacia el bar en el que habíamos quedado. Cuando llegué estaban las dos, Sandra (a la que ya he descrito) y Sonia, una amiga de sandra desde ya hace mucho tiempo, que estudiaba no se que en no se donde. Era un poco la antítesis de Nadia: Bajita, con un cuerpo magistral. También pelirroja, coqueta (aunque casi cualquier cosa que se pusiese la hacía deseable,). Al ser más de mi tamaño, era en la que más me había fijado yo al entrar al bar
Ambas tenían novio y estaban perfectamente atendidas en lo sentimental.

Estuvimos tomando alguna caña. La conversación giró inicialmente en temas relacionados con los estudios, los compañeros, chismes varios de los que circulan por las salones, etc. Con el paso de las horas y las cañas, la charla fue derivando hacia nosotros, el tiempo que llevaba yo estudiando y cuales eran mis aspiraciones, y que deberia dedicarme mas a la vida social etc. Poco a poco fuimos entrando en algún tema más personal e íntimo, que por no haber tomado cañas tan seguido, desconocíamos ellas de mí y yo de ellas.

Con sorprendente confianza, fuimos tocando temas cada vez más personales, de relaciones sentimentales, fracasos anteriores, etc. El clima era relajado y ninguno se sintió violento a medida que íbamos hablando.

Alrededor de las 10:00, Sonia dijo que se tenía que marchar. Vivía relativamente lejos de allí y tenía cosas que hacer. Como Sandra y yo vivíamos cerca, Sandra me miró y me preguntó:

¿Te tomas otra?

Claro, nunca digo que no a una caña.

Tú eres de los míos respondió ella no hay que insistirte mucho para tomarte la penúltima.

Cuando Sonia volvió del baño, Sandra le comentó:

Ey ya he encontrado a alguien que sigue mi ritmo; ya no nos hace falta rogarle a Fernando que se venga, jajaja.

Se marchó Sonia y nos quedamos allí, Sandra y yo, charlando normalmente y tomando una y otra caña. Cuando le veíamos el final a una, nos mirábamos y no hacía falta preguntar. "Yo hasta las 12.00 puedo quedarme" comentaba ella. Había quedado con su hermana para no se qué cumpleaños de algún familiary se tenia que levantar temprano

Seguimos hablando de temas sentimentales, derivando hacia cuestiones sexuales sin ningún reparo.

Yo admito que he probado de todo, y no me arrepiento comentó ella.

¿Y por qué ibas a hacerlo? Si te gusta y a la otra persona también, no veo el problema.- respondí yo.

Sí, lo que pasa es que ustedes son de los que les gusta que las mujeres probemos todo, pero si ustedes llevan la correa; y resulta que a mí en una relación me gusta mandar.

Eso suena rudo

No es mandar en sí explicó ella me refiero a saber lo que quiero, a pedir cosas en el terreno sexual. Yo en mis relaciones me gustaba probar, hacer cosas distintas,

Así que tú eres la que en la cama aparecía con el cuero, la mascara y el latigo la interrumpí yo. Sonrió y me miró.

Pues sí, en cierto modo sí. Joda, lo del latigo no, pero sí que he hecho y probado cosas.

Dí un trago a la cerveza, algo pensativo. Después le comenté:

Pues a mi eso esta bien

Pues ya ves, hay muchos hombres que se sienten abrumados cuando les llega una mujer sí; se descolocan y salen corriendo. Yo admito que me gusta mucho el sexo; y a un tipo le descuadra que una mujer quiera más sexo que él.

Si pero no es habitual, para qué vamos a engañarnos, Sandra. Pero sabiéndolo de antemano, no veo problema alguno. A mí me encantaría que mi pareja innovase y plantease cosas nuevas.

Sandra estaba relajada, hablando con total normalidad y diciéndome tranquilamente a la cara que a ella le gustaba mucho el sexo, incluso más que a un hombre. Interiormente yo estaba alucinando un poco. No por cómo era ella, sino por la confianza con la que me estaba contando aquello.

De vez en cuando, yo dejaba escapar alguna mirada furtiva al escote e su blusa. No es que tuviera una delantera exuberante, pero el morbo de un par de botones desabrochados, ver el inicio de su sujetador (y sobre todo que éste fuera bonito, de lencería fina y con estilo) y la libertad de sus movimientos, llamaban mi atención cada vez más hacia la maldita abertura.

Yo estoy abierto a cosas nuevas le dije yo pero el tema es que la otra persona quiera. Como por ejemplo, el tema de los tríos. No suele salir porque no hay acuerdo en si meter un chico o una chica.

En mi caso yo metería a un chico sin dudarlo contestó ella muy segura.

Vaya, pues parece que nos vamos entendiendo bromeé yo.

Lo que pasa es que ustedes son intransigentes en eso terminó ella.

¿Por qué lo dices?

Porque a ustedes les gusta mucho que nosotras probemos el sexo anal, por ejemplo.

Sí, a mí personalmente me encanta completé yo.

Pero claro, ustedes no lo quieren probar.

Me dejó un poco sorprendido, pero rápidamente encontré una respuesta y resultó ser la acertada.

Yo no me opongo a ello, - le expliqué con gran tranquilidad y mirándola a los ojos veo lógico que si ustedes lo prueban, exijan que nosotros también lo probemos. Personalmente no lo he probado nunca y aunque admito que no me apetece mucho, no veo mal el que ella me haga lo mismo que le voy a hacer yo a ella.

Hubo una pequeña pausa, mientras ella daba un nuevo trago a su cerveza. Inmediatamente continué yo:

No considero que ponga en duda mi sexualidad. Es simplemente una búsqueda de un placer nuevo. Otra cosa es que me lo hiciese un tipo. Eso sí que sé que no me atrae. Pero en la situación adecuada, yo no me opondría a que mi pareja probase ese tipo de cosas conmigo. Imagino que tendríamos que estar muy calientes, pero no me cierro a ello.

Eres de los pocos que dicen eso. Lo tendré en cuenta.- dijo mientras bajaba su mirada a la copa de cerveza.

Seguimos charlando y charlando. Ella comentaba algunas de sus andanzas sexuales de manera muy genérica y discreta. Pero tanta fue la confianza, que en un momento de la conversación se paró en seco y reflexionó en voz alta "pero dios mío, ¿Qué hago yo aquí, contándote todo esto a ti?".

La charla y las cervezas hicieron que perdiéramos la noción del tiempo. Así que, cuando miramos el reloj y vimos las 01:30, Sandra exlamó:

¡¡Dios mío!!, me tengo que levantar mañana

Ya no puedes hacer gran cosa- le tranquilicé y le hice pensar - ¿puedes quedar con ella a otra hora sino te levantas?

No respondió ella se encabronaria,
Pues entonces relájate, que mañana ya te caerá la bronca.

Sonrió y aceptó la situación. Pagamos las últimas cervezas y salimos fuera del bar. Igual que para pedir las cervezas, no nos costó mucho decidir que nos iríamos a su casa (vivía sola) a tomar la última. Así que algo contentillos por las tropecientas cañas y calientes por la conversación mantenida, condujimos hasta su casa. Ese trayecto fue el idóneo para pensar qué es lo que podía pasar a partir de entonces. La imaginación volaba, y según luego pude constatar, la de ella también.

Llegamos a su casa y subimos a su piso. Pequeño pero decorado con gusto. Arreglado y recogido. Nos sentamos en el sofá del salón y ella trajo dos latas mas de cerveza

Seguimos hablando un rato, de temas algo menos íntimos. Pero nuestros cuerpos ya no estaban uno frente al otro, como en el bar. Estaban al lado, juntos, contactando su muslo con mi muslo.

Se levantó repentinamente y me comentó que si no me importaba, iba a cambiarse

Entonces decidí tantear el terreno, lanzando un comentario "sutil".

Ponte cómoda, y sexy, muñeca comenté imitando a algún actor de cine. Ella sonrió y girándose para ir hacia su habitación, dejó caer otra frase,

Ven, y eliges.

Esperé a que se marchase. Di algún tiempo y me levanté para ir hacia su habitación. La encontré semidesnuda, de espaldas, con tan sólo un tanga y enfundándose un pijama corto de seda, bastante transparente.

Me acerqué y pasando mis brazos hacia delante, la abracé por su vientre. Pude oler el dulce aroma de su perfume, con esos toques de canela y cítricos que tan peculiar la hacían. Besé su cuello y su espalda.

¿Te gusta este? preguntó ella

Me encanta susurré yo tienes muy buen gusto y mucho estilo.

Se giró y nos abrazamos, fundiéndonos en un largo beso, en el que nuestras lenguas se buscaban y peleaban desesperadamente por conquistar el cuerpo contrario. Ella se dejaba acariciar y correspondía con movimientos efectivos que me dejaron sin camisa y sin pantalones casi sin darme cuenta. Sandra se arrimó a mi bulto y restregó su entrepierna contra él. En aquel momento éramos dos animales sedientos de sexo.

Seguidamente, dejó mi boca y fue bajando con sus besos hasta mi boxer. Lo bajó, y con gesto de triunfo, tomó mi pene entre sus manos. Con gran habilidad la fue masajeando y acariciando, intercalando su lengua y sus labios entre sus manos.

Pensé para mis adentros que Sandra había aprovechado muy bien sus andanzas juveniles.

Tras un rato dándome un placer tremendo, controlando los tiempos para evitar que me corriera, me miró a los ojos y susurró:

Sin prejuicios ¿no?

Ninguno contesté yo dispuesto a probar lo mismo que tú.

Nos tumbamos en la cama y continuamos el sexo oral, esta vez haciendo yo mi parte de trabajo con su lindo tesoro, perfectamente rasurado y cuidado. Gimió un par de veces con más intensidad, tras lo cual, decidió tumbarme boca arriba y montarse sobre mí. Comenzó a cabalgar sobre mi bicho. Se la veía disfrutar. Era algo que llevaba deseando largo tiempo. Intensificó sus embestidas y sentí cómo se corría sobre mí, mojando todo mi pubis.

Tras ello, se puso boca arriba y se dispuso a recibirme con sus piernas bien abiertas.

La penetré un rato así, hasta que ella me susurró:

Voy a hacer que tengas la mejor corrida de tu vida.

Me hizo tumbarme boca arriba y comenzó a chuparme el miembro de arriba abajo, ahora con la lengua, ahora tragándosela entera,. La sensación era espectacular. Deslizó su mano derecha bajo mis nalgas y comenzó a juguetear alrededor de mi ano. Inmerso en aquella borrachera de placer, sólo acerté a decirle "despacito, nena; todo lo que quieras, pero poco a poco".

Lo hizo con gran habilidad. Perdí la noción del tiempo y de las cosas, sentía un gran placer, Sandra chupaba y lamía mi pene, mientras con un dedo iba entrando en mi agujero. Hasta que al fin llegó el gran momento. Fue como si ella hubiese pulsado el interruptor. Al notarlo, Sandra intensificó el ritmo de sus succiones y jugueteó con su dedo en mi ano con gran eficacia. Todo el torrente de mi orgasmo acabó en su garganta. No cesó de engullir aquel surtidor hasta que se aseguró de dejarlo bien limpio.

Tras recuperarnos de aquel intenso orgasmo, ella se levantó y se fue al baño, volviendo con un frasco en la mano. Intuyendo que se trataba de lubricante, la miré y sonreí. "Yo cumplo lo que digo" respondió ella. Dejó el bote en la mesilla de noche y continuamos besándonos y acariciándonos, comentando las ganas que habíamos acumulado mutuamente tras tanto tiempo de vernos a diario en las clases de preparaduria, de cojernos tal y como lo habíamos hecho.

Fuimos calentándonos de nuevo, hasta que mi herramienta estuvo de nuevo a punto para trabajar. Entonces tomé el lubricante y colocándola a cuatro patas, con sus codos y rodillas apoyados y su culo en pompa, comencé a juguetear con mis dedos por el exterior de su rajita y su ano.

La fui calentando hasta oír como suplicaba: "por favor, ya no aguanto más, empieza a meterme algo". Introduje un dedo en su ... pero ella apartó mi mano y me dijo:

De este ya me encargo yo, empieza con el de atrás ya.

Mientras se masturbaba y metía profundamente varios dedos en su ... yo pasé a ir dilatando su agujerito anal.

No fue difícil. La nena estaba muy cachonda y el lubricante facilitó mucho las cosas. Así que no tardé en atacar con mi verga, de nuevo gorda y crecida; la preparé para entrar triunfalmente en aquel deseado agujero.

Entró poco a poco, con facilidad, pero sintiendo cada milímetro. En cada empujón, un gemido de placer, acompañado de un "mássssss" que se escapaba de los labios . Llegué al fondo. Comencé a empujar con más violencia. A sandra le gustó. Se masturbó con más ímpetu y no contuvo sus gemidos. Encogió el esfínter cunado se fue a correr.

Síííí, no pares, empuja más, más, rómpeme el culo así,. córrete conmigo aaaaauuuuuuhhh!!!!

Dicho y hecho. La sensación de estar bombeando en aquel culo, sus gemidos, la privilegiada visión de su redondo trasero, hicieron que a sus deseos le correspondiese con otra descarga, esta vez dentro de su culo.

Se quedó un rato tumbada boca abajo, calmando su respiración. Después nos aseamos, tomamos una cerveza más y me fui.

El lunes siguiente seguimos como si nada hubiese pasado. Me encantó que la normalidad fuera la tónica dominante de aquella relación esporádica. Ambos sabemos que era sólo sexo y sabemos que repetiremos algún día.

Ver también

W
wahba_6022487
20/4/11 a las 19:36

Upss!!!
Upsss... que riquisimo.... me quede super mojada imaginando toooodo....

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ISDIN Si-Nails

ISDIN Si-Nails

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