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Otro relato mío, (esta vez dramático)

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sebas_18413648
28/12/19 a las 16:01

Aviso: No está basado en hechos reales, es una historia ficticia escrita por mi. Tampoco quisiera que se pensara que me gusta ser maltratada, es solo para dar dramatismo. Me he inspirado en historias que he leído en wattpad tipo "del bullying al amor" o "enamorada de mi bully", que me conmueven bastante. 

Por si alguien aún no me ha leído, aclaro que soy lesbiana. 

Así sucedió todo, desde el primer momento que la ví. En plena calle de Barcelona, en medio de aquel ambiente tan hostil. Era una manifestación política. Dos bandos enfrentados. La independencia de Cataluña y la unión de España (los que sois españoles entenderéis mejor a lo que me refiero). La verdad es que yo no entiendo mucho de política y paso bastante de todas esas historias y movidas. Yo me siento muy catalana y considero que mi tierra es también mi país. A pesar de ello, no me afirmo independentista y me da exactamente igual ese tema. Y sinceramente, no creo que consigan arreglar nada generando tanta hostilidad y agresividad por parte de ambos bandos.

Fui a aquella manifestación pensando que sería puramente pacífica y que no giraría entorno al monotema de siempre pero me equivoqué. Llegó un momento en el que me sentía algo incómoda en la manifestación, como que no pintaba nada allí. Estaba cansada y no quería estar más allí. De golpe, llegó un momento que se acercó otra oleada de gente con banderas españolas y algunos empezaron a discutir y pelear agresivamente con algunos otros independentistas. El resto de los que la formaban gritaban consignas violentas. Yo estaba asustada y ya sí que me iba a ir. Sé que no todo el mundo es igual y que hay personas que querían manifestarse pacíficamente, pero por culpa de ciertas personas con ganas de movida es imposible.

Pero entonces, a no demasiados metros de mi, la ví. En medio de aquel ambiente tan hostil. Se encontraba gritando consignas de manera agresiva como el resto de gente que la rodeaba. Como todos, ella también llevaba una bandera española atada en la espalda. Daba la misma impresión de una persona agresiva y bruta como el resto. Por como la oía gritar, tenía una voz grave. Pero fue verla y sentir una especie de escalofrío recorriendo mi cuerpo entero. A pesar de todo era una mujer muy hermosa.  Su penetrante y profunda mirada de ojos cafés oscuros detrás de sus gafas, su blanca y radiante piel como la luna llena, sus labios ligeramente carnosos, su hermosa y sensual melena de un cabello largo castaño y ondulado. Era gordita y muy alta, le ponía algo más de 1,85. Parecía salida de mis sueños. Llevaba una gorra plana con la visera hacia adelante, una camiseta que ponía "España" , unos pantalones tejanos cortos y algo anchos y unas botas altas marrones de plataforma y tacón. Me sentí muy atraída hacia ella justo al verla.  A pesar de aquel mal ambiente me quedé solo para verla a ella. No podía dejar de mirarla. Mientras la miraba, pensaba que era una lástima verla tan solo en aquel mal estado de agresividad, me preguntaba si ella en el fondo era de esta manera, si detrás de aquella profunda e incluso algo meláncolica mirada de ojos cafés había algún rastro de sensibilidad y sentimiento. Imaginaba cómo sería ella tranquila y sonriendo, lo hermosa que debería ser su sonrisa... Entonces ya llevaba un rato mirándola. La miraba más bien seria, pero tampoco mal (que fue lo que ella interpretó. Entonces ella se percató y se fue caminando rápidamente hacia mi con cara de muy mala hostia, me cogió estirándome del vestido con fuerza y arañándome el pecho, me arrinconó en un lugar más apartado de la calle, me puso contra una pared y me gritó:

- ¿Tú, qué coño miras tanto con esa cara de culo, catalufa de mierda? Las miraditas te las guardas para tu casita, ¿entendido?, ¿quieres pelea?

- No es lo que piensas, no quiero hacerte nada, perdóname... — le digo con lágrimas en los ojos y encogiéndome asustada.

Me asusté mucho. Viendo la diferencia de tamaño y altura de las dos está vez tenía miedo del daño que me pudiera hacer. No me dio tiempo para reaccionar porque me agarró fuertemente de los pelos y me abofeteó en la cara unas tres veces. Acto seguido, me empujó fuertemente y caí al suelo. Empecé a llorar mucho por el dolor, físico y psicológico. 

- ¡Así aprenderás a no vacilarme! Sí, llora, llora...

Y se fue caminando con rapidez, victoriosa.

Era tan hermosa y a la vez aparentemente tan mala...Vinieron algunas personas que lo vieron a socorrerme y empezaron a gritarla e insultarla mientras ella huía de allí caminando cada vez más rápidamente.Yo no paraba de llorar y temblar. Pasé mucho miedo y ansiedad. El corazón me latía muy rápido. Me tuvieron que calmar durante un buen rato. Mea culpa. No debería haberme metido en aquellas manifestaciones. No son tan pacíficas como las pintan. Hay de todo, obviamente. Pero por cierta gente agresiva y violenta acaban pagando todos.

Al final me acabo yendo de allí muy dolida. Me pasé el resto del día rota y llorando sin parar. ¿Cómo me pudo hacer eso? Y además precisamente aquella mujer tan hermosa, que me encandilé de ella justo al verla. Me llevé un fuerte disgusto.  Por cosas como estas me cuestiono aún más por qué puede haber tanta hostilidad en una persona. Nunca lo entenderé. A pesar de su maldad conmigo, el recuerdo de la belleza de aquella mujer sigue en mi mente. A pesar de todo, fue tan intensa la atracción que sentí al verla... Es muy hermosa. 

Han sido algunas las noches que he soñado con ella. En mis sueños ella muestra un lado mucho más noble y sensible. En mis sueños ella me pide disculpas entre lágrimas, me dice que está muy arrepentida de haber sido así conmigo, que ella realmente no es así, que es todo pura fachada y que jamás volverá a ser así conmigo ni con nadie. En vez de hablarme mal me dice cosas bonitas, la veo sonreír y, como imaginé, tiene una sonrisa muy preciosa, nos abrazamos, nos acariciamos, me besa en la frente, en las mejillas (que en aquel momento me abofeteó, en los labios, hacemos el amor...  Son unos sueños tan bonitos y que acaban de una manera tan intensa que al despertar de ellos empiezo a llorar desconsoladamente, sabiendo que la realidad está muy alejada de mis sueños, que eso jamás sucederá, que ni tan solo la conozco ni sé su nombre, que lo más probable es que no la vuelva a ver jamás y que quizá ella me recuerde con odio.  La verdad es que a veces es demasiado cierto que nadie elige hacia quien siente atracción. 
 

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