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Cómo me convertí en cornudo, pero lo acepté bien

Última respuesta: 6 de septiembre de 2019 a las 8:30
A
agora_18586960
6/9/19 a las 4:41

Hola a todas y todos.

No pido consejos; les quiero platicar mi caso y me gustaría mucho que mujeres con esta experiencia o estilo de vida me platiquen, o aunque no la hayan vivido, pero no tengo objeción sí también algún marido cornudo, por gusto o necesidad ha vivido o vive esta experiencia. Sólo pido respeto, para aquellos que no comprenden y condenan, ni me citen la Biblia, pues ni mi esposa ni yo nos sentimos pervertidos ni nada por el estilo. Esta es mi historia: mi esposa y yo nos casamos muy jóvenes e inexpertos en el sexo: alguna que otra vez unos toqueteos íntimos y hasta ahí. Cando nos casamos no eramos muy eróticos tampoco. La verdad es que éramos muy sosos en la cama, pese a que, después lo decubrí, mi esposa deseaba que el sexo fuese más atrevido, igual  yo, pero la maldita timidez dominó nuestra vida en la cama. Nació mi primer hijo y fui el hombre más feliz del mundo, pero como al año, decubrí que mi esposa me había sido infiel; hallé en nuestro departamento que en ese entonces yo visitaba de vez en cuando porque nos habíamos ido a vivir con sus padres y algunos hermanos y amigos me lo pedían (el depa) para hacer sus pillerías allí. Mi esposa había llevado a un amigo suyo del trabajo y lo supe porque ya había yo retirado a todos las llaves; pero no la de mi esposa. Voy al depa y me encuentro dos copas de vino y mis discos regados. Le reclamé y lo negaba, pero, ante mi insistencia, lo aceptó e incluso que habían tenido relaciones sexuales. Como es de comprenderse, me dolió y por algún tiempo estuve triste y cabizbajo, una amiga me preguntó y le conté y me dijo "no seas tan severo en tu juicio, piensa y platica con ella qué es lo que pasa". En el fondo, yo sabía que ella deseaba tener mejores experiencias sexuales, así es de que la perdoné y continuamos, yo sabiendo que quizás lo volvería a hacer. Pasó un año y efectivamente había indicios de ello, pero yo hacía como que no me enteraba. El tipo se casó y dejó de ver a mi esposa. Con el tiempo lo hablamos y ella lo aceptó de nuevo pero ya había terminado. 
Por increíble que parezca, nuestro matrimonio mejoró mucho en el aspecto sexual; de hecho, estoy seguro que de no haberse dado ese engaño, mi esposa me habría dejado.
Con los años yo también deseoso de saber más, le fui infiel a mi esposa un par de ocasiones, lo que me dió mayor seguridad a mí y eso había pasado precisamente con ella: le dió mayor seguridad en la cama y autoestima.
Pasaron los años y ya entrando ambos en los 40's y con dos hijos ya jóvenes muy activos, conoció a un nuevo compañero en su trabajo con el cual se sentía muy agusto ya que eran muy similares en todo.
Hice una donación de sangre en el IMSS y a los pocos días me llamaron y me dijeron que el análisis de VIH no había salido correcto, pero que no podían ellos confirmar nada en virtud de que yo no era derechohabiente. Se imaginarán lo que yo sentí, mi mundo se venía abajo. Dejé de tener sexo con mi esposa, durante mucho tiempo no le dije: le pedí que no me insistiera en eso y finalmente le dije si quieres tener sexo, hazlo con tu amigo, yo lo apruebo totalmente, sin problema, pero le confesé la razón. Por años me hice exámenes en todos los laboratorios que me encontraba, todos negativos, nada. Para ser sincero, eso era algo absurdo, ninguna mujer, ni mi esposa, ni las amigas con quienes había tenido relaciones era portador. Durante cinco años había permitido que otro hombre hiciera suya a mi mujer, pero ya era tarde, mi esposa había descubierto que era multiorgásmica e incluso que llegaba a eyacular. Cuando finalmente le dije que habían pasado ya muchos años y todos los estudios me marcaban como no portador de VIH y médico y siquiatras se extrañaban de mi actitud paranoica. Mi esposa y yo reiniciamos nuestra vida sexual, pero no le pedí que dejara de ver a su amante; lo platicamos y ella me dijo que la dejara sólo ése año y que luego lo replantearíamos. Así lo hicimos, pero al año ambos coincidimosen que no se valía ya que le quitara ese placer, realmente lo disfrutaba muchísimo y me llegaba a platicar algunas de estas experiencias tan intensas y pues yo no tenía esa capacidad para satisafcer así a mi mujer: en cuanto mi esposa se viene, me es prácticamente imposible aguantar más y termino. Con su amante mi esposa ha llegado a tener más de cinco orgasmos superintensos. He aprendido y hemos mejorado, pero nada que ver, ¿qué podía yo hacer? ¿No era acaso, si amaba yo a mi esposa, dejerla ser feliz en  los brazos de su amigo? Finalmente, no le hacíamos ningún daño a nadie, él es separado.
Tenemos ya así más de diez años y francamente mi esposa me hace feliz en la cama y he llegado a sentir ese morbo que sienten los cornudos y que ahora entiendo. Mi esposa y yo somos muy felices. Nunca la he visto en la cama con él y nunca me lo permitiría, pero sí me platica mucho sobre sus experiencias con su amigo amante, al cual incluso lo saludo seguido. Incluso han viajado juntos los dos solos. Amo a mi esposa, ella me ama y somos felices.
Ahora sí amigas y amigos, espero sus comentarios y reciban un cordial saludo.
 

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mfernanda.g
mfernanda.g
6/9/19 a las 7:35

tenia que ver a mis paisanos con esta clase de cosas por aqui,mmm lamentable..

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poramor8
poramor8
6/9/19 a las 7:44

Bonito cuento... aunque un pelín rebuscado.

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C
chaka_18428989
6/9/19 a las 8:30

Este deseo de llamar la atención es lo que me sorprende. ¿Detrás de este post hay un adulto o un adolescente?.

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